Jun 222012
 

El Dios cuántico de Stephen Hawking o como meterse en camisa de once dimensiones (1/2)

 
“¿Existe el Infierno/Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante ¿Habrá mujeres allí?” W. Allen
 
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible” Arthur C. Clarke
 
“Creo que Dios podría ser una consecuencia de las leyes físicas del universo, producto de él y no al revés” R. Gali.

El Big-Bang es una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior”. Stephen Hawking

Hawking, la ha vuelto a montar. Aunque, tras verle, uno no diría que tiene precisamente aspecto de Hooligan, admitámoslo, le va la marcha. Quizás no le imaginamos sin camisa, con el cuerpo lleno de tatuajes, dándose de hostias contra los que las reparten consagradas. O sí (ver abajo). Ciencia VS Dios. Bueno, pues lo ha vuelto a hacer. A mí, aunque sea un broncas, me cae bien. Entre otras cosas porque tras desvelar algunos de los más fabulosos enigmas de la física avanzada confiesa (coincidiendo con su setenta cumpleaños) que para él las mujeres son un completo misterio. Sin embargo, nunca desaprovecho ocasión para meterme un poco con él. Me siento autorizado a hacerlo porque lo hago siempre desde la admiración por su intelecto y espíritu de lucha y desde el cariño. Además, es protagonista de un microrrelato mío, le cito en varios artículos, es también un personaje de mi novela Hypatia y la eternidad. Me gusta meterme con Hawking porque, ¡qué narices!, el jodío es precisamente lo que busca, el cuerpo a cuerpo; bueno, en su caso el cerebro a cerebro, ahí, a liarse cabezazos intelectuales con todo el mundo.

A la izquierda Stephen Hawking, antes de dejar de tomar Pharmaton, arreándole un mandoble al Arzobispo de Canterbury, antes de redimirse y comenzar a tomar Lexatín por palés.

Inmersos todos en la vorágine diaria pocos momentos nos restan para pensar en cosas trascendentes. Temas de gran calado intelectual, como…” ¿qué le podría echar a la salsa de los macarrones para darle vidilla…?”…nos abducen, secuestran nuestro intelecto, nos agilipollan, en una palabra. Y el problema es que van pasando las semanas, meses y años y nuestra gran preocupación mundanal de hoy sigue siendo ese enorme lamparón que se nos quedó impreso en nuestra camisa favorita (puede que de la salsa experimental de aquellos macarrones). Entonces, ¿llegará algún día en el que nos podremos sentar con tranquilidad y pensar en dos asuntos que, sobre el papel, podrían tener cierto interés?:

1-¿Existe Dios o un Ente ‘Superior’? Y si existe, ¿creó el universo? (Ummh). Por el contrario, ¿fue listo y en realidad surgió cuando estuvo todo terminadito y de ese modo se ahorró el trabajo y los marrones? Me refiero, por ejemplo, a marrones como pagar la seguridad social a todos los curritos que hubiera tenido a su cargo, caso de tener que fabricar el Cosmos.

2-¿Qué narices pasa con nosotros cuando morimos? ¿Somos más solubles en el universo que una cucharadita de Cola-Cao instantáneo en la leche? ¿Por el contrario, algo de lo que fuimos en vida permanece indemne, aunque sea una brizna de nuestros recuerdos (especialmente el políticamente incorrecto chiste del Titanic[1])?. Esta segunda cuestión no se aborda en el libro de Hawking pero si en otro…, que es en verdad del que he venido aquí a hablar…

La noche de bodas, Hawking aparcó la física cuántica y comenzó a aprender de física una ‘cuantica’, como diría un maño.

Hoy, aquí y ahora les animo a que se sienten y piensen conmigo, para empezar (y disimular un poco) en el último libro de Stephen Hawking, El Gran Diseño. Tras su asombroso final, el científico de Oxford deja al lector con cara de besugo, hilando, “flipao”, estrujándose las meninges. Y hablo de asombroso final porque mi admirado y desvencijado físico siempre se ha declarado ateo recalcitrante, casi militante y… Bueno, me estoy adelantado, que se me van los dedos y no es plan. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes (también decía que la belleza está en el interior): Por un lado, el bueno de Albertito Einstein sostenía que “el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la Ciencia logra abrir”. Por otro lado, Stephenito Hawking, en un ejercicio de honestidad admirable, admite en este libro que es prácticamente imposible que existamos (y que nos estemos planteando estas preguntas, cuya respuesta no viene en la última página, al revés, como en el cuadernillo de crucigramas).

Cuando surgen estos debates (Ciencia VS Religión/Dios) me sorprende la vehemencia con la que cada una de las partes defiende su postura. Por ejemplo: aunque a mí me gustara más cocinar el cordero con vino blanco yo no me iría a laminar a los supuestos adversarios, que incluso se manifestaran apoyando que el cordero se cocina sólo con agua y sal. Desde la utopía de un mundo libre parece coherente abogar por que cada uno cocine el cordero como le de la gana: que no lo lo coma, que vaya si quiere a ver el Silencio de los corderos, o pregunte, como los humoristas Faemino y Cansado, si la pata de cordero es cordero; o si le trasplantaron médula de cordero aproveche esa ventaja de que le vibre la voz en las notas agudas y gane Operación Triunfo edición 9214; o que haga o deje de hacer lo que quiera con los putos corderos, salvo exterminarlos, pues están riquísimos con o sin patatas panaderas. (Y no, las losetas térmicas del transbordador espacial son de cerámica no de cordero.)

Albertito Einsten, partiéndose la caja y el eje tras publicar “Zur Elektrodynamik bewegter Körper” (Teoría de la Relatividad Especial), pues ya sólo con leer en alemán el nombre de su propio artículo le daba la risa floja. Según algunos…: “que “pa’qué tanta comedura de tarro teniendo a Marilyn Monroe rondándome, que el vivo al hoyo y el muerto al bollo”.

Y, en esta línea, y aunque esto parezca el concurso de obviedades del doctor House, que cada uno crea o deje de creer en lo que le dé la gana y que, algunos no estén todo el día obsesionados con imponer sus tesis y desacreditar a los que creen (o a los que no), QUE RESPETE LAS OPINIONES DEL PRÓJIMO. Qué cansino, qué pereza, que obsesión por figurar en la fotografía que hay junto a la definición de “intolerancia” del diccionario de los Simpson. Si esto es una consecuencia de la Revolución Industrial y la obtención de mayor tiempo libre de la sociedad quizás alguien, a finales del XIX, tenía que haber jodido los telares de Manchester con un pedrolo del 12. Para mucha gente el universo, la vida, es como una película de Charles Chaplin, tragicómica y en blanco y negro. En mi humilde opinión podría aceptar la primera parte, pero no la segunda. Existe un Pantone gigante con infinitos colores y matices. Ejemplo que nos ocupa: O religiones malas malísimas y científicos buenos buenísimos o al revés. Toma ya. Las neuronas dan para más, de verdad.

La religión es un sistema de gestión de Dios en la Tierra construido por los hombres, que son falibles. Y como engranajes falibles dentro de una maquinaria creada por el Hombre, a veces hacen que el sistema también pueda ser falible (a veces, demasiado falible). Ello no desarbola en absoluto su monumental labor (en el caso de algunas religiones), ayudando a los desfavorecidos y de paso ahorrándoles al estado un porrón de millones al año. Por cierto, hay una tercera vía que, hasta donde yo sé, anda poco transitada: se puede no comulgar nada o del todo con ninguna religión y sí creer en que existe uno o más Seres Superiores, creer en Dios. ¿Comorrl? Es compatible, de verdad. A mi humilde entender, mucha gente identifica religión y Dios; ¡meeeec! Para mí eso es un error. Son dos conceptos íntimamente relacionados pero distintos. Luego trataré de explicarme, en concreto a los que lie para leer este artículo hasta el final.

“Yo he venido aquí a hablar de mi libro” Excusa un poco sofisticada para hablar de mi novela. Busca las siete diferencias.

Me da la sensación que a veces se habla del libro de Hawking y Mloninow –El gran diseño- sin haberlo leído, ni en diagonal. Pero también ha habido gente que sí, que lo devoró de pe a pa, gente inteligente que ha dicho cosas inteligentes (o no) y que repasaré a continuación y que les obligará por unos momentos dejar de pensar en mocos, cenas y en el Leroy & Merlin.

 

TESIS NEUTRAL Y/O PRO RELIGIÓN/DIOS

 (o que manifiesta un error de planteamiento en el libro)

TESIS PRO CIENCIA Y/O ANTI RELIGIOSA

O ANTI DIOS CREADOR

“Un buen científico afirma lo que puede probar pero no puede negar lo que no es capaz de probar…Nadie puede probar su inexistencia por tanto, …, la ausencia de evidencia, no es evidencia de la ausencia.”Científico católico  “El Big-Bang es una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior”. Stephen Hawking, ciéntifico.
“Es como si, por aplicar a la Pietà o a Las Meninas todos los más avanzados instrumentos que poseen las modernas ciencias …, consiguiéramos localizar y atrapar dentro de la escultura o del lienzo a…. Miguel Ángel y a… Velázquez. El autor no está encerrado dentro de su obra como la última muñeca de una matrioska.”Catedrático Pedro-Juan Viladrich “El pensamiento científico ha ido ganando el espacio ocupado por el dogmático y …, mediante la experimentación y la prueba científica se ha visto que la solución de determinados problemas no es la que mantenía el pensamiento dogmático sino otra bien diferente… El pensamiento científico tiene todas las de ganar”.Eduardo Punset, escritor y divulgador científico.
“La falsa pregunta que Hawking y Mlodinow inventan es si la ciencia puede o no obviar la existencia de Dios. Es una pregunta falsa porque la ciencia, por definición, se ocupa de lo físico y la existencia de Dios se encuadra en el territorio de lo metafísico”. Científico, escritor y profesor Juan José Cadenas “El darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia” Richard Dawkins, biólogo autor del libro “El Espejismo de Dios”
“En la fe, las matemáticas no entran ni podrán demostrar nunca nada. El concepto de Dios está fuera de la ciencia”.Manuel de león, matemático, investigador del CSIC “Venimos de la nada. De un universo que lo contenía todo, y que se crea a sí mismo continuamente, sin la intervención de un Dios. Y la filosofía ha muerto.” Winston Manrique, en El País, Citando el libro de Hawking
“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”, Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams “…Creo importante no distraer a la gente en cuanto a que el problema no es Dios, sino las religiones.” Manuel Lozano en el diario Público
La ciencia trata de explicar y la religión, interpretar. A la Biblia no le interesa cómo se creó el Universo. La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”.Rabino jefe de Canterbury, Jonathan Sacks
“La ciencia ha surgido allí donde la creencia en la racionalidad del universo basada en la libre creación divina se había asentado en la cultura y había moldeado el pensamiento y espoleado el deseo de saber cómo había hecho Dios el mundo… Casi todos los grandes científicos han sido estimulados por su fe a desarrollar la ciencia”.Enrique Moros. Profesor de Metafísica de la Universidad de Navarra

 

No lo veo yo a Hawking subiendo a tope su procesador de voz para dejar como una tapia al Papa, ni a este empujando su silla de ruedas escaleras abajo. Haya paz, por favor.

Creo que el mérito del libro de Hawking consiste en que (aunque no lo reconozca, ni torturándole con telebasura) bordea las fronteras de la ciencia, planta sus pies fuera, incluso mea (con perdón) fuera del tiesto a ver qué pasa. Si tomamos al pie de la letra la cita inicial de este artículo del escritor Arthur C Clarke, quizás nadie como el físico más famoso del mundo (Hawking) y otro físico pero también un escritor de guiones de ciencia-ficción (Mloninow) para aventurarse en lo imposible; éste desbocado con su imaginación,  el primero templando con la razón, como el mito platónico. Sin embargo, tras esa valiente epopeya su conclusión final peca, a mi humildísimo entender, de ultra-conservadora: “no existe Dios, ale, palabra de Hawking y no hay más que hablar, porque lo digo yo”, “pero…”, “pero nada, habla chucho que no te escucho, lalalalalalalala…”.Pero para seguir reconociéndole los méritos, y como decía antes, a mí me parece que el tío es valiente: admite que es (casi) imposible que existamos: “Parece que nuestro universo y sus leyes han sido diseñados con exquisita precisión para permitir nuestra existencia”(“¡cachis!, ¿y ahora cómo salgo de esta…?”). Somos el fruto de un cúmulo de casualidades concatenadas, propiedades físicas y sus condiciones combinadas de forma exacta. Gracias a esa ¿cadena de casualidades? estamos aquí, decimos tonterías e intentamos pagar menos a Hacienda. Este hecho no puede calificarse de otro modo que de milagro (que existamos, no sortear a Hacienda).

Zona habitable estelar, que tiene que cumplir una serie de requisitos muy concretos: colegios, zonas verdes, ambulatorios, tiendas de todo a un ‘loquesea’ y, sobre todo, muchos, muchos centros comerciales con multicines 3D en los que proyecten películas triviales que eviten que la gente piense en cosas profundas.

 Pero el concepto de milagro cotiza a la baja en el índice Nasdaq de los científicos, bueno, en realidad ni cotiza. Hawking lo apellida “aparente” y así empieza a intentar salvar los muebles. Entonces, agárrense: para “razonar” dicho milagro mi admirado Stephen urde la más fabulosa explicación de las imaginables. Dicha explicación nos deja en bragas (con perdón) a todos los escritores de ciencia-ficción de todos los tiempos, devaluándonos a la categoría de funcionarios rusos bineurónicos booleanos (“Censurado” ó ”A Siberia”).

Desplegando sobre el teatro de operaciones sus ejércitos cuánticos, con dos (batallones), afirma que existimos porque hay la hueva (con perdón) de universos paralelos, así como 10500, que es un número incluso más grande que todas las horas sumadas que dedican a la semana las televisiones a poner “furbo”. En cada uno de esos 10500 universos y un cuarto, tendrían diferentes leyes físicas de manera que justo y casualmente vivimos en el que dichas condiciones son favorables para que existamos.“El concepto de multiuniverso puede explicar el ajuste fino de las leyes de la física sin necesidad de un Creador benévolo que hiciera el universo para nuestro provecho”, suelta, y se queda tan ancho. Ale, ya está. He de decir, que no seré yo el que discuta la existencia de todos esos universos, pobre de mí, que todavía hay callejuelas de mi propio pueblo que ni conozco.

Para orientarte en 100 elevado a 500 universos necesitas la última versión de Google Maps, la guía Michelín, la guía Michelón y, ante todo, encomendarte a San Pancracio.

A ver, querido, sin dudar de tu teoría te pregunto: ¿no crees que dicha explicación es mucho más fabulosa todavía que incluso la de la existencia de un Dios Creador (que no digo que yo suscriba exactamente esta última tesis)?  Quizás alguien debería escribir otro libro que postulara que “nuestro universo es el fruto de las leyes de la física sin la existencia de un Multiuniverso creador”; merecería la pena aunque sólo fuera por fastidiar a Hawking. U otro que concluyera “Que nuestro universo es fruto de las leyes de la física, o no, sin la existencia de un Stephen Hawking que pontifique sobre cosas indemostrables para vender libros como churros”. Si las tesis de Stephenito prosperaran, no duden que surgiría un Movimiento Ateo-Multiuniverso que quemaría los Templos Multiuniversales y retirara los símbolos de los colegios en los que se impartiera la Religión Multiuniversal. Y lo harían quizás porque los sacerdotes multiuniversales les hostiaron con la regla de niños, o a sus padres, o porque levantaron las faldas a su compañera de pupitre y les castigaron durante una semana en las mazmorras de otro multiuniverso en el que no hay ti@s maciz@s sino que todas l@s mujeres/hombres bell@s se han metamorfoseado en camioneros salidos de 55 años de Cuenca, y la gente, por lo tanto, y ante tan patético panorama, se reproduce por esporas. Lo malo (o lo bueno) del multiuniverso es que, como decía Borges de los griegos, codifica todas las situaciones humanas posibles.

En el multiuniverso hawkingniano existe uno en el que un Hawking creyente  irredento (por ejemplo) escribe un libro que se llame “El gran diseño de Dios” que contradiga a “El gran diseño…” a secas, de este universo. Incluso otro en el que existan infinitos puentes entre esos universos y la gente juegue liguillas de pádel los fines de semana uno contra uno mismo pero de otro universo, de todas las formas imaginables, por ejemplo jugar un dobles contra otros dos ‘yos’ en el que cada uno cocina mientras juega paella, cocido, fabada y tortillas de patatas, respectivamente, en unos hornillos portátiles muy prácticos, con ruedas, concebidos para ese uso. O a lo mejor este es justo el universo que algún lector tiene la paciencia, la generosidad y el espíritu humanitario de haber llegado hasta aquí leyendo y no me va a torturar luego con spam como represalia. Lo que ya no creo que haya entre los 10500 universos uno en el que pase esto último y además el susodicho compre mi novela en Amazon, pues un 10 seguido de 500 ceros, no son tantos. Ahora otro poquito en serio: creo que hawking cae en su propia trampa ¿Por qué no en uno de esos multiuniversos podría existir un Dios creador, o un  Dios “hijo de la eternidad”?

TO BE CONTINUED…


[1]  Se está hundiendo el Titanic, y a las primeras de cambio salta el capitán a una de las barcas salvavidas.

-¡Pero capitán! ¿Qué hace? Todavía quedan muchas mujeres y niños en cubierta. –grita el segundo de a bordo desde el barco-

-Si hombre, ¡para follar estoy yo ahora!

Sep 202008
 

A Mamen (†)“Mi vida es mi mensaje”  Mahatma Ghandi

 INTRODUCCIÓN

Un buen amigo, informático todo él, está a años-luz: harto de que (san) Google monitorizara todos sus movimientos en internet primero decidió un buen día navegar “deslogado”; ello implicó salir de sus cuentas personales para que no pudieran tirar del hilo e identificarle. Que sepamos nunca realizó nada fraudulento allá adentro, ni siquiera inmoral. Simplemente no le daba la gana que nadie cotilleara dónde se metía y dónde no. Acto seguido decidió que, cada vez que se diera de alta en algún servicio, foro internáutico o red social, lo haría con una identidad “más falsa que un amigo del Facebook”: una finlandesa de 55 años un poco borrachuza, mu enrollada, de un pueblo perdido de allí…, ¡con foto y todo! Pues bien: la finlandesa imaginaria tiene ahora miles de admiradores en buena parte de los países nórdicos, un ejército de seguidores, varios clubs con miles fans. Ahora sólo les resta levantarle un monumento o algo pétreo y grande, y honrarla bajo auroras boreales mientras toman vodka a cascoporro. Él ensambló tan bien las piezas del puzle de su (imaginaria) vida que al final encajaron mejor que las de un mueble del Ikea. Que coló, vamos.

Si en la vida te cruzas con mil borrachos, ¿por qué no también en internet?

  (1) Absurdo, ¿verdad? Pues hemos de decir que en la epopeya en la que están a punto de embarcarse también hicimos saltar por los aires todos los absurdómetros a los que fuimos conectados. Lo de “peregrino” fue literal. Por otro lado, ¿no se han preguntado ya porqué narramos todo esto en plural, cual toreros? Durante la aventura que vivimos fuimos dos, es decir que (2) nuestra personalidad se desdoblaría en RAzón (RAY) y  eMOción (MON). Y ésta se convertiría en la segunda de las CINCO CLAVES que presidirían todo el texto que están a punto de…

 

RAY: …será la primera pues disociarnos (emoción/razón) originaría que nuestro Camino de Santiago fuera completamente rocambolesco. Eres desastroso. Tuviste todo el tiempo nuestra mochila “más desordenada que los juguetes de la niña del exorcista”.

MON: ¡Vale, vale, cabeza cuadrada…! y la mochila la tengo como me…

RAY: …¡cállate, sensiblero de las narices! ¿Por qué no pintas un cuadro y me dejas a mí…?

MON: ¡Basta, no montemos el numerito ya en el capítulo de introducción!

RAY: Venga, termina ya que estoy deseando comprobar cómo has redactado el comienzo de nuestra aventura. Me voy a reír…pero de tu calamitoso verbo. ¿En busca del unicornio azul? ¡Buah!

Vaca de aliento pestilente VS Unicornio azul

Ejem, estooo, eh, …pues desde jovencitos las retinas envenenaron a nuestra materia gris de cine y literatura. Nuestra infancia y adolescencia transcurrió corriendo sobre el filo, entre Blade Runner e Isaac Asimov, entre En busca del arca perdida y Julio Verne, pero también entre Una noche en la Ópera y Oscar Wilde. Y claro, eso no podría traer nada bueno. De hecho, nuestra parte emocional, Mon, nunca distinguió muy bien entre ficción y realidad; una realidad que tuneaba inconscientemente (3) correlacionando lo que nos sucedía con escenas gloriosas de la historia del cine. Es decir, que cuando éramos unos mocosos, si en el zoológico un pelícano nos atacaba nuestra imaginación veía un picado espectacular de uno de los gigantescos pterodáctilos de la película Hace un millón de años. Si montábamos en bici la loca de la casa sentaba en el manillar a la chica, como Paul Newman en Dos hombres y un destino (aunque la chica fuera un perro piojoso) o si corría alrededor de ella bajo la lluvia como Harrison Ford en La calle del adiós, lo hacía aunque ella fuera una vieja pelleja que luego nos escarmentara a paraguazos.

 Para continuar con las claves que caracterizarían nuestra narración hemos de decir que nos atrevimos a suministrar unos cuantos (4) consejos peregrinos. Y fuimos tan osados porque nos parapetaremos en las diferentes acepciones del adjetivo “peregrino”…

Hace un millón de años que no veo a Raquel Welch y a Paul Newman ni te cuento

Terminando ya esta introducción hemos de decir que durante nuestro Camino de Santiago tuvimos unos cuantos. Nos referimos a los (5)flashforward o saltos mentales hacia el futuro que experimentaríamos. En el primero, por ejemplo, nos vimos inscritos en el camarote de los Hermanos Marx, investigando cual CSI una habitación de un mugriento hostal, a mafiosos escapados de películas de Tarantino haciendo tetris con muertos… Luego seguiríamos viendo más trocitos del futuro, recortes del cuaderno del tiempo…

R: ¡Un momento! ¡Para! ¿Por qué no dejas que decidan los lectores si quieren más avances de lo que vendrá o directamente pasan a La Aventura? La gente no tiene tiempo: tiene que atender a los niños, comprar pilas, sacarse los mocos…

M: Déjame pensar. Ummh. Sin que sirva de precedente estoy de acuerdo, Ray, pero no te acostumbres.

Planteadas las claves del relato, pincha en el siguiente texto en mayúsculas si quieres comenzar a leer ya el PRIMER CAPÍTULO. Si no estás muy convencido, si te encuentras en el momento “no sé, no sé… Ummh, no me convence el planteamiento…”, pues sigue leyendo más flashforwards… a ver si terminamos de deprimirte:

Nos iban a dar más hostias en el Camino que el ruso a ‘Rocky IV’

En otro de esos saltos hacia el futuro…“…nos vimos inmersos en un bosque tenebroso del zumbado director Tim Burton…; a un profesor de matemáticas en medio de la nada o ya no somos el último hombre vivo;  “…más perdidos que MacGiver en Leroy Merlin” en las montañas leonesas; milagrosos comprimidos de Mesudalapolla 500 mgr; una guía escrita por un sádico medieval; una anciana ciega que nos salva al llegar a una aldea remota; una belleza que suplica, que nos implora, que durmamos con ella; ¡coño: arenas movedizas…! ¿Asturias o el Amazonas?; pernoctar en un antiguo penal, sucio y lúgubre; un “me has hecho sentir como en casa: roncas como mi ex-marido”; un tatuaje de una mariposa sobre un ángel defenestrado del cielo…; una secta que nos quería abducir en su nave nodriza; “¿a ver si toda esta mierda va a ser al final el Show de Truman/Raymond?”; una cena entrañable en medio de una oscura selva con unos personajes fabulosos; prestar nuestras gafas un momento a Woody, a Woody Allen…; una belissima mujé de la tierra de nuestro Leonardo da Vinci; “; en el interior de esa lúgubre mansión existían 579 objetos con los que podrían matarnos, incluyendo la propia mansión; la habíamos cagado: el poli corrupto de mirada inquietante de Pulp Fiction quería jugar a los médicos…

El poli malote de ‘Pulp Fiction’. ¿Estaría todavía la reseca madre de Norman Bates?

… dos estonas o lituanas o letonas con más ganas de marcha que Pamela Anderson después de esnifar un kilómetro cúbico de feromonas; un hombre biónico entrañable con hechuras de cyborg;…un arroz perfecto a cambio del punto G; una conversación sobre Dios y el alma humana en medio de un bosque de película; un mastín/alien sin ganas de negociar;  un cartel que reza: “¡¡Peligro: Abejas asesinas africanas!!”; los desafíos gravitatorios de una sevillana; un orujo de fuerte sabor porque habían echado dentro a la abuela; “buff, elegimos un mal día para dejar de esnifar disolventes industriales”.

“¿Que se está inundando mi casa en Madrid? Me importa un bledo, querida, que estoy imbuido por el espíritu del Camino de Santiago. Ommmmmmhh”; “Lo supimos tras ver a la muerta…,” una mujer que yacía seca como la mojama tirada en un tresillo; deambulando por el pueblo cual menesterosos bajo una manta y 40º de fiebre; el ser humano que al roncar era capaz de desintegrar piedras del riñón de jubilados ubicados a cientos de kilómetros. “Pues como guardias civiles o como civiles a secas díganle al alcalde que es un puto gilipollas”; ya se nos había puesto la mirada del tigre, the eye of the tiger, como a Rocky, o por lo menos de la de la avutarda; Ummh, tendremos que pasar la noche en un hostal parecido a “La cabra degollada”.

Rocky 3000.000. Un hombre despistado madrileño en el Camino de Santiago

“Me manden a los Geos ó al Equipo A ó a algo marcial, que esto no tiene buena pinta”; y sí, me importa siete cojones que me salgan membranas interdigitales por beber esa agua que mana de la central nuclear; un cartel que nos alertó: por ese camino “teníamos menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas”. Una diosa griega que se cayó del Olimpo;  un hospedero cabrón que follaba poco o nada; “sin duda su eructo encierra un mensaje criptográfico secreto”;  aquel ser parecía una mezcla entre Amy Winehouse y una berenjena de Almagro; una inteligencia lusa inscrita en una belleza no apta para i-lusos; el Centro de Desintoxicación de montaje compulsivo de muebles del Ikea;  el Jesucristo irlandés, cual neo-James Joyce, hizo la luz en aquella cárcel oscura e infausta en la que tuvimos que pasar la noche;

Un profesor de música que nos cedió su bordón cual talismán mágico, como si fuera la raqueta de Rafa Nadal y con ella tuviéramos que llegar a la final y ganar allí a Roger Federer; el ciclista psicópata descuartizador de la guisa del tintinesco doctor Tornasol; ante esa situación no sabíamos si actuar cual quijotesco Principito o como Súper López, ese héroe con michelines, suegra e hipoteca.

Diferentes estrategias para atacar al unicornio: la mesetaria de saltarle a la grupa o la de tocarle la fibra sensible.

Bueno, esto es un pequeño anticipo porque nos sucedería mucho más, pero muuuucho… Continuará…o mejor dicho…A quien puede interesar la cosa empezará en la siguiente entrega…


  • POR CIERTO, ¿TE HAS REÍDO? ¿HAS MEDIO SONREÍDO? VALE…¿AL MENOS HAS MOVIDO LIGERAMENTE LA COMISURA DE TUS LABIOS?… ENTONCES, PERO SÓLO EN ESOS CASOS, NO ME IMPORTA QUE ME INVITES A UN CAFÉ, DE VERDAD…

Sep 192008
 

Puta memoria.

Nos engaña: es mentirosa. Borra o desdibuja lo jodido. Idealiza o edulcora los good moments. Las dos mitades antagónicas que cohabitan en nosotros trataremos de vencer a la bioquímica. Trataremos de reproducir fielmente lo que aconteció aquellas semanas mágicas.

RAY: ¿Fielmente? Tu capacidad para ser objetivo y dibujar la realidad con precisión es más insignificante que la vida sexual de una calcomanía de Heidi.

MON: Querido, no empecemos.

Fue la mañana del 4 de agosto de 2.0XX, sin ni puñetera idea de lo que nos esperaba, ignorando a lo que nos íbamos a enfrentar. Eran las ocho de la mañana cuando saltamos al vacío, cuando salimos de casa. Estaba a punto de empezar la AVENTURA. En el descansillo de la escalera:

Raymondiator

M: Si eso nos ahorramos el grito de guerra samurái, ¿no?

R: O, versión occidental, el de gladiador romano.

M: Es para no despertar al perro de la señora de enfrente…

R: Lo cierto es que tenemos una vecina muy quejica: en cuanto montamos algún pequeño sarao nos suelta unos sermones infumables.

- Al cerrarse las puertas del ascensor Mon añadió:-

M: Es cierto: está convencidísima que somos gente de mal vivir, cual estrella de rock; nada más alejado de la realidad. Por cierto, ¿será por nuestra camiseta de Queen? Dime que no se nos ha olvidado.

R: Tranqui, que Freddy Mercury estará con nosotros. Nos hallamos dentro de ella, mismamente.

M: ¡Jorr, qué despiste!?exclamó nuestra parte emocional, acariciando el logo de legendario grupo- Será nuestro talismán. Tras mil aventuras y requetesudada la subastaremos en Sotheby’s por un potosí.

R: Vale tío, pero a lavarla a diario. El mero hecho de llevarla puesta no eleva en sangre nuestro nivel de estupefacientes, como a ti te gustaría. Aunque por las paridas que dices lo parezca. Su influencia será, digamos, más mística.

M: Bueno, cállate que voy a seguir con la narración…

Legendaria camiseta-talismán. ¿Nos traería suerte el amigo Mercury?

El caso es que aquella mañana habíamos desayunado huevos con bacón, tostadas, zumo, y cuatro de esas barritas… (R: …¡para el carro y ve al grano! ¿Qué quieres? ¿Deprimir ya de primeras a todo el mundo? ¿Suicidios colectivos? M: Ok. Reescribo…)

Ejemm…esto..decía que…Ya de camino al tren, a un kilómetro de nuestra casa, íbamos pensando en tupidos parajes con los que seguro nos toparíamos. Luego, cruzando el puente hacia la estación, seguimos cavilando sobre algo que nos habían dicho:

R: Pues hablando de camisetas sudadas, los antiguos caminantes que se sumergían en esos verdes parajes también lo hacían en su propia mierda, pues podían estar meses sin lavarse.

M: Puagg: quizás al llegar a Compostela parecerán algo así como los soldados de terracota de Sian. Oye, a lo mejor en la antigua China los hicieron así, con moldes de peregrinos;

R:… o sea que al final no era terracota… Vamos a ver, supongo que habrá un término medio, que el Camino tampoco es un maldito desfile de Victoria’s Secret.

M: …será bendito.

Aquí una muestra verde, nada de photoshop, palabra. A la derecha, preciosa modelo de Victoria’s Secret posando en Compostela disfrazada de soldado de Siam

Tras esta majadería decidimos que la aventura había comenzado oficialmente; no sabíamos si luego se convertiría en la historia más grande jamás contada, pero probablemente sí la más absurda. Ejemm…¡música épica por favor! Sí, tipo John Williams o que posea un toque místico como Now we are free, la banda sonora de Gladiador; sí, esa podría valer (por pedir).

R: Si eso te hace feliz…venga, “seamos” Russell Crowe en la película pero en versión peregrina: ¡RayMondiator!

Ya se divisaba la estación y nosotros a lo nuestro:

M: ¿RayMondiator? A mi “Ray” a mí siempre me sonó a “capataz de rancho”, o mejor a “trabajador del acero de Cleveland”.

R: Pues a mí Mon a “peluquero homosexual de Chueca”. RayMondiator, probablemente a “dispositivo pela-tubérculos del teletienda”

M: …o a “máquina para hacer abdominales”. Pero…¿por qué no suena nada?… ¿Dónde narices se han metido los de postproducción? Quería soltar la frase épica de Gladiator “Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad”

R: Pues aquí la única reverberación es la producida por nuestras gansadas. 

Pin y Pon continuaríamos rajando toda la mañana.

Tío borde de la estación, sorprendentemente parecido a Robert de Niro en “El cabo del miedo”

Entonces tuvimos nuestro primer choque contra la realidad: tras hacer la foto reglamentaria de la estación (¡vivan los unos y ceros!) y acceder al andén vimos a un tío de mediana edad, moreno, pelo largo. Al vernos mascullar solos nos miró con la misma cara de desprecio que en una escena del Cabo del Miedo le dedica Robert de Niro a Nick Nolte. Después de eso escupió desdeñosamente a la vía como diciendo “que te follen”. “Ojalá” pensó Mon, y después le sonrío de forma estúpida bajo el cabreo de Ray. El juez de silla decretó que su sonrisa había botado más allá de la línea de fondo. Tras pedir el “Ojo de Halcón” la puta máquina confirmó que se había ido por dos palmos.

R: Al ir de peregrinos por la vida nos creíamos inscritos dentro de un aura protectora; gracias a la cual todo el mundo nos trataría con cariño y solidaridad. Ja. Ni de coña. Menuda leche que nos hemos dado desde el guindo. ¿Qué puede tener un hombre tan borde en la cabeza?

M: Todo menos caspa, supongo. Mmmh, demasiado embrutecido ya de mañana. O quizás es un trozo de pan pero está bajo los efectos adversos de algún medicamento. Quizás se ha pasado con la dosis del jarabe de la tos Bisolvón.

R: Sí, claro. Creo que Adolf Hitler se metía unos lingotazos de Bisolvón y de ahí su irritabilidad; el resto del tiempo era una bellísima persona. Por cierto, quedan cuatro minutos para que pase nuestro tren de cercanías.

Adolf Hitler, un incomprendido víctima de los efectos secundarios del Bisolvón y de la megalomanía

R: A todo esto: “Puta, jodido, rajar, puñetera, coña”: -retomó Ray - Si te oyeran los querubines Leonardo de Vinci o Hypatia de Alejandría, protas de nuestras novelas. ¿Y tu prosa densa y supuestamente preciosista?

M: Calla y déjame decir tacos, que estoy experimentando estilísticamente para nuestro nuevo proyecto. -El tren llegó y, cargando con nuestra pesada mochila, trepamos vigorosamente hasta el interior de su panza.

R: En fin, no quiero discutir nada más salir pero, ¿como eres tan cabestro haber metido 17 kilos bajo la vieira que preside la mochila? Se supone que esto, entre otras cosas, es un ejercicio de austeridad y optimización, so cafre. Entre 6 y 12 kilos, como mucho. Eso dicen los gurús de la cosa, o el 10% del peso de susodicho. Y hablando antes de medicamentos…¿te has pasado con la dosis del Absurdol?

Mochiloncio absurdamente grande…, pero y lo que mola? Con él a cuestas to pa’el noroeste.

M: Llevamos entrenando todo el año, listillo, y se supone que estamos hechos un toro. Además he sacado al final la crema exfoliante y la de noche de aguacate, pa’ligeraá. También el DVD de la colonoscopia; probablemente no habrá ocasión de enseñarlo a la gente que conozcamos; bueno, ya lo subiré al YouTube.

R: Al MyTube en este caso. Por cierto, ¿sabes qué este no era el tren que teníamos que tomar?

M: Ni idea. Fantástico: no hemos salido todavía y ya nos hemos perdido, sherpa. Este tardará el doble en llegar a Chamartín.

Entonces asumimos que nos habíamos equivocado de forma patética, (despropósito patrocinado por gentileza de “Aleatoriedades Murphy”). Después aguardamos pacientemente hasta llegar al hall principal de una de las grandes estaciones de ferrocarril madrileñas. Cómo no teníamos ni repajolera idea y sí los párpados demasiado pegados todavía para ver los carteles realizamos un placaje a una persona que pasaba:

Custer, muy pinturero en esta foto. Pero como la princesa Leticia justo antes de serlo, le quedaban dos telediarios. El tren a León estaba un poco petado.

-¿Sabe usted qué vía es la de convoy a León?-preguntamos a una mujer bizca, cuyos ojos miraban uno a las gallegas islas Cíes y el otro a Almuñécar.

-Por allí-dijo estrábica moviendo levemente la cabeza- Lo cierto es que podía haber señalado con la manita. Como nos habíamos dejado la motosierra en casa no pudimos seguir dos puntos cardinales opuestos a la vez. Por cierto: en unos días descubriríamos que no a todo el mundo se le olvida, a la hora de viajar, dicho…electrodoméstico.

-Bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal, pero gracias-dijimos para desconcertarla. Y por joder, fundamentalmente.

 

  A trancas y barrancas llegamos al destartalado tren que nos conduciría al punto de partida de nuestro Camino. Como estableció Ray, una de las consignas sería la de la austeridad. El ferrocarril era de 3ª categoría, antiguo de narices e iría bastante petado de gente…. o eso parecía por la multitud que se hostiaba en el andén. El trasto no era de carbón de milagro.

M:… pero al menos no está previsto que nos ataquen los indios.

R: Mira: según este periódico gratuito que ha tirado un chico a una papelera, el general Custer ha sido vencido y pateado por el sioux Caballo Loco. Noticias frescas. Me parece que no es de hoy.

M: Supongo que ya muerto el Custer y, a mala leche, probablemente le habrán birlado hasta su i-phone. Aquí pone que tras la derrota el resto de sus tropas se disolvieron en 50 mililitros de agua.  Así es cómo me siento: disuelto entre esta multitud.

R: ¿Pero qué le ha dado a la gente hoy? Coche 4, es el siguiente.- Señaló nuestro lado racional.

Mientras ascendíamos al convoy pensamos que nosotros también teníamos intención de morir con las botas puestas.

Wallyator

M: La verdad es que, habiéndonos extirpado el GPS con el que se le dota a cada ser humano al nacer…

R/M: Lo llevamos crudo. -Pensaron al unísono el ying y yang que nos integran.

R: Vamos a estar más perdidos que Wally. A lo peor, desesperados, terminamos para siempre en un bosque asturiano. Cuentan el caso de un peregrino que le sucedió eso, tomó setas alucinógenas para sobrevivir y desapareció.

M: Nos acabamos de autodegradar de rango, de Gladiador a Wallyator. ¿Qué le pasó al peregrino alucinado?

R: Tras cinco semanas de búsqueda infructuosa lo encontraron finalmente en Rumanía, dirigiendo el tráfico.

M: ¡Joder! Ya me estoy poniendo nervioso. ¿Y si sólo estamos capacitados para quedarnos en Madrid jugando a la petanca?

La cola de gente que avanzaba penosamente por el pasillo fue poco a poco disipándose. Cuando lo hizo del todo comprobamos con desolación que nos había tocado un asiento al lado de un señor un poco monovolumen. Enfrentados a nosotros, sus dos clones pequeños, que ríete tú de las criaturas del inframundo. Su aspecto era ciertamente inquietante. Cuando estalló el petardo que nos dejó medio sordos lo confirmamos: junto a las amígdalas, a los mocosos les habían extirpado quirúrgicamente empatía y, sin duda, el alma.

R: Bueno, piensa que van a ser tan sólo cuatro horas y media.

M: Sí, yo también te quiero. Como me toque uno de esos seres endemoniados ¡no respondo, no respondo!

R: Bla, bla, bla. Si luego na de na..

Había algo en ellos que nos daba muy mal rollo. ¿Demasiado conjuntados?

Así que tratamos de mimetizarnos con el mobiliario dieciochesco trenero, sin demasiado éxito. Antes de que se moviera el invento nos dieron tres patadas y escudriñaron con asco nuestras pintas peregrinas. Luego le exigieron a su padre una güija y una biblia satánica para jugar. Como parecían bastante peligrosos y nada de fiar

confiábamos en que se mantuvieran lejos de los aceleradores de partículas o sería el fin del universo. Sin embargo, nuestra parte racional-Ray-tenía ya

amortizado mentalmente que nos sucedería algo así…

R:… que las modelos despampanantes y sudorosas veinticincoañeras no viajan en esas cafeteras de posguerra.

M: Estoy de acuerdo: ellas sudan y exhiben toda su voluptuosidad en coches de lujo o en aviones.

Concienciados de la dura realidad y con idea de escapar de ella hicimos algo: extrajimos nuestro flamante ejemplar de Cien años de soledad de la taleguilla maricona que nos había prestado para el Camino nuestro cuñado.

Increíblemente el vagón no estaba lleno de ellas. ¿Cien años? Ni de coña.

M: Otra cosa es que nos dejen leer estos zombis vivientes que nos tienen sitiados en nuestro asiento. -Comenzó Mon enarcando las cejas y señalando con los ojos a las tropas hostiles. En ese momento el tren hizo un ruido horrible. Arrancaría o se desintegraría en breve? ¿Dónde hemos dejado al General Custer para achucharle contra estos monstruos diabólicos?

R: Siempre podremos hacerles un exorcismo o amordazarlos y conectarlos a una trampa explosiva si se ponen demasiado farrucos. Sincronicemos nuestros relojes.

Hablando de veinticincoañeras cuyas proporciones nos recuerden a los patrones griegos de belleza… En ese momento, y contra todo pronóstico, irrumpió en el vagón una morenita muy guapa que, tras dedicarnos una sonrisa, se sentó en la ventanilla paralela a la nuestra.

M: ¡La leche!

  Se trataba, nada más y nada menos de…¡la chica del tren!, nuestro primer animalito del bosque del Camino de Santiago. Entonces tuvimos una especie de flashback que nos retrotrajo a 1.978. En él, un renacuajo mini-yo destrozaba unos columpios con los amigotes. Acto seguido, una preciosa niña de 7 octubres apareció en escena debajo de sus bucles azabache. Y nos dejó agilipollados durante años. El saldo fue un amor asquerosamente platónico y por tanto carente un mísero beso. Cuando descubrimos que los columpios eran de atrezzo, el micro colgando de lo alto de la escena y, por tanto, todo una trampa de nuestra memoria volví, o mejor dicho, volvimos.

La chica del tren

La hostia fue grande porque cuando se disipó la neblina apareció un primer plano de la niña poseída lamiendo un helado. A su lado, Chucky, el Muñeco Diabólico era la Barbie Rapunzel.  El otro antropoide mutante, había aprovechado nuestro dejà vu para robarnos el móvil y borrarnos la tarjeta de memoria, bajo la delictiva pachorra, la criminal aquiescencia de su progenitor-célula madre. Es muy fácil incubarlos en vainas y luego pasar de ellos. A día de hoy todavía vamos a terapeuta para superarlo. Tras arrancarle nuestro teléfono de las manazas Ray advirtió:

R: Mon: la “chica del tren” está más que descartada como objetivo militar. Primero porque venimos en plan místico-modalidad ommmmmh-y segundo por su irreverente juventud. Por si todo esto fuera poco seguro que tiene noviete.

M: Por una vez estoy totalmente de acuerdo, Ray: ni remotamente se me pasó por la cabeza, pero admite que parece muy muy simpática. Tiene forma humana, que en los tiempos que corren ya es un lujo -indicó Mon mirando de reojo a los pequeños australopitecus malignos -y no revela en apariencia arrastrar taras o traumas irreversibles de la niñez. Así que tranquilo, que no montaré el numerito de la última vez para impresionar a una chica…

R:… Supongo que te refieres a lo de intentar romper con la cabeza 15 bloques de hielo apilados para terminar en el hospital. Sinceramente, es lo de más patético que he visto… Digno como mínimo de pringado de serie de TV.

M: Sí, me refiero a eso. En este caso vamos a disimular e intentar parecer normales.

Chandler, de la serie “Friends”, siempre bastante pringado con las chicas.

Miramos el reloj: eran las 9:03:07 de la mañana. Sin necesidad de tomar prisioneros a los jodidos niños, ni tener que secuestrar el vagón, ni nada, tren se puso en ese momento en marcha rumbo a lo desconocido. Resignados a perdernos por las españas…¡nos íbamos a divertir de lo lindo! Allá afuera, en el cercano futuro nos esperaban cosas fascinantes, personas deslumbrantes e incluso ¡cyborgs! Pero sobre todo, éramos conscientes que mil peligros nos aguardaban: ríete tú del invierno ruso, del Sitio de Leningrado e incluso de hacer cualquier papeleo en la administración. Entonces sucedió: experimentamos algo inaudito, una especie de salto mental hacia el futuro, un flashforward.

Tras recobrarnos…

R: Esto ha sucedido porque, el muy tonto, debe estar celoso de que su hermano simétrico, el flashback, haya irrumpido en nuestro cerebro como elefante en cacharrería.

M: Pos vale, si tú lo dices… ¿Has visto lo mismo que yo? Joder, parece muy peligroso. ¿Y si la cascamos en el intento?

R: Darwin aseguraba que morimos para que otros puedan evolucionar. Si no fuera así -y según el escritor P.J.O’Rourke- ahora seguiríamos siendo amebas y tendríamos que comer cosas rodeándolas con el culo.

M: Con lo bonito que es meterte un cocido de forma convencional.

R: Precioso.

Cyborg con el que nos toparíamos durante nuestra epopeya

Mirando por la ventanilla nos quedamos pensativos mientras dejábamos atrás la madrileña estación de Chamartín. Estábamos convencidos que las escenas que vimos sucederían en breve: durante el flashforward…

 

 …nos vimos atrapados en el famoso camarote de los Hermanos Marx, vimos mafiosos escapados de películas de Tarantino haciendo tetris con muertos, nos vimos investigando cual CSI una habitación de hostal mugriento, vimos un hotel 7 estrellas…

¡Buff! Lo que nos esperaba allá afuera…y sin anestesia.

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