¡Ay, la felicidad! Siempre me interesó por enigmática, porque alcanzarla depende de factores no cuantificables; en castizo, depende de factores que se nos escapan. Existen personas que con la aparente fortuna de tener bien asentados los cinco pilares clásicos (Salud+Familia+Amor+Amistad+Dinero/Trabajo) no son felices y otras a las que estrepitosamente les tambalean varios o todos siempre tienen una sonrisa que ofrecernos. Obviously, la bioquímica de nuestro cerebro esconde el secreto. Este fantástico video recoge, bajo acordes optimistas, un catálogo de obviedades (o algunas perlas de sabiduría) que, sin ser la panacea, pueden ayudar y mucho. Haced el favor de intentar ser asquerosamente felices. Gracias…
Aaaah, casi se me olvida: ayudado de muchos sabios como Bertrand Russell (“La conquista de la felicidad”) o Eduardo Punset (“El viaje a la felicidad”), cuyos libros me gusta regalar, en 2.006 me atreví a escribir una novela corta, “Los océanos de Ío” ; aparente ciencia-ficción, pero cuya trastienda plantea interrogantes al respecto.
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