Jun 222012
 

El Dios cuántico de Stephen Hawking o como meterse en camisa de once dimensiones (1/2)

 
“¿Existe el Infierno/Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante ¿Habrá mujeres allí?” W. Allen
 
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible” Arthur C. Clarke
 
“Creo que Dios podría ser una consecuencia de las leyes físicas del universo, producto de él y no al revés” R. Gali.

El Big-Bang es una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior”. Stephen Hawking

Hawking, la ha vuelto a montar. Aunque, tras verle, uno no diría que tiene precisamente aspecto de Hooligan, admitámoslo, le va la marcha. Quizás no le imaginamos sin camisa, con el cuerpo lleno de tatuajes, dándose de hostias contra los que las reparten consagradas. O sí (ver abajo). Ciencia VS Dios. Bueno, pues lo ha vuelto a hacer. A mí, aunque sea un broncas, me cae bien. Entre otras cosas porque tras desvelar algunos de los más fabulosos enigmas de la física avanzada confiesa (coincidiendo con su setenta cumpleaños) que para él las mujeres son un completo misterio. Sin embargo, nunca desaprovecho ocasión para meterme un poco con él. Me siento autorizado a hacerlo porque lo hago siempre desde la admiración por su intelecto y espíritu de lucha y desde el cariño. Además, es protagonista de un microrrelato mío, le cito en varios artículos, es también un personaje de mi novela Hypatia y la eternidad. Me gusta meterme con Hawking porque, ¡qué narices!, el jodío es precisamente lo que busca, el cuerpo a cuerpo; bueno, en su caso el cerebro a cerebro, ahí, a liarse cabezazos intelectuales con todo el mundo.

A la izquierda Stephen Hawking, antes de dejar de tomar Pharmaton, arreándole un mandoble al Arzobispo de Canterbury, antes de redimirse y comenzar a tomar Lexatín por palés.

Inmersos todos en la vorágine diaria pocos momentos nos restan para pensar en cosas trascendentes. Temas de gran calado intelectual, como…” ¿qué le podría echar a la salsa de los macarrones para darle vidilla…?”…nos abducen, secuestran nuestro intelecto, nos agilipollan, en una palabra. Y el problema es que van pasando las semanas, meses y años y nuestra gran preocupación mundanal de hoy sigue siendo ese enorme lamparón que se nos quedó impreso en nuestra camisa favorita (puede que de la salsa experimental de aquellos macarrones). Entonces, ¿llegará algún día en el que nos podremos sentar con tranquilidad y pensar en dos asuntos que, sobre el papel, podrían tener cierto interés?:

1-¿Existe Dios o un Ente ‘Superior’? Y si existe, ¿creó el universo? (Ummh). Por el contrario, ¿fue listo y en realidad surgió cuando estuvo todo terminadito y de ese modo se ahorró el trabajo y los marrones? Me refiero, por ejemplo, a marrones como pagar la seguridad social a todos los curritos que hubiera tenido a su cargo, caso de tener que fabricar el Cosmos.

2-¿Qué narices pasa con nosotros cuando morimos? ¿Somos más solubles en el universo que una cucharadita de Cola-Cao instantáneo en la leche? ¿Por el contrario, algo de lo que fuimos en vida permanece indemne, aunque sea una brizna de nuestros recuerdos (especialmente el políticamente incorrecto chiste del Titanic[1])?. Esta segunda cuestión no se aborda en el libro de Hawking pero si en otro…, que es en verdad del que he venido aquí a hablar…

La noche de bodas, Hawking aparcó la física cuántica y comenzó a aprender de física una ‘cuantica’, como diría un maño.

Hoy, aquí y ahora les animo a que se sienten y piensen conmigo, para empezar (y disimular un poco) en el último libro de Stephen Hawking, El Gran Diseño. Tras su asombroso final, el científico de Oxford deja al lector con cara de besugo, hilando, “flipao”, estrujándose las meninges. Y hablo de asombroso final porque mi admirado y desvencijado físico siempre se ha declarado ateo recalcitrante, casi militante y… Bueno, me estoy adelantado, que se me van los dedos y no es plan. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes (también decía que la belleza está en el interior): Por un lado, el bueno de Albertito Einstein sostenía que “el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la Ciencia logra abrir”. Por otro lado, Stephenito Hawking, en un ejercicio de honestidad admirable, admite en este libro que es prácticamente imposible que existamos (y que nos estemos planteando estas preguntas, cuya respuesta no viene en la última página, al revés, como en el cuadernillo de crucigramas).

Cuando surgen estos debates (Ciencia VS Religión/Dios) me sorprende la vehemencia con la que cada una de las partes defiende su postura. Por ejemplo: aunque a mí me gustara más cocinar el cordero con vino blanco yo no me iría a laminar a los supuestos adversarios, que incluso se manifestaran apoyando que el cordero se cocina sólo con agua y sal. Desde la utopía de un mundo libre parece coherente abogar por que cada uno cocine el cordero como le de la gana: que no lo lo coma, que vaya si quiere a ver el Silencio de los corderos, o pregunte, como los humoristas Faemino y Cansado, si la pata de cordero es cordero; o si le trasplantaron médula de cordero aproveche esa ventaja de que le vibre la voz en las notas agudas y gane Operación Triunfo edición 9214; o que haga o deje de hacer lo que quiera con los putos corderos, salvo exterminarlos, pues están riquísimos con o sin patatas panaderas. (Y no, las losetas térmicas del transbordador espacial son de cerámica no de cordero.)

Albertito Einsten, partiéndose la caja y el eje tras publicar “Zur Elektrodynamik bewegter Körper” (Teoría de la Relatividad Especial), pues ya sólo con leer en alemán el nombre de su propio artículo le daba la risa floja. Según algunos…: “que “pa’qué tanta comedura de tarro teniendo a Marilyn Monroe rondándome, que el vivo al hoyo y el muerto al bollo”.

Y, en esta línea, y aunque esto parezca el concurso de obviedades del doctor House, que cada uno crea o deje de creer en lo que le dé la gana y que, algunos no estén todo el día obsesionados con imponer sus tesis y desacreditar a los que creen (o a los que no), QUE RESPETE LAS OPINIONES DEL PRÓJIMO. Qué cansino, qué pereza, que obsesión por figurar en la fotografía que hay junto a la definición de “intolerancia” del diccionario de los Simpson. Si esto es una consecuencia de la Revolución Industrial y la obtención de mayor tiempo libre de la sociedad quizás alguien, a finales del XIX, tenía que haber jodido los telares de Manchester con un pedrolo del 12. Para mucha gente el universo, la vida, es como una película de Charles Chaplin, tragicómica y en blanco y negro. En mi humilde opinión podría aceptar la primera parte, pero no la segunda. Existe un Pantone gigante con infinitos colores y matices. Ejemplo que nos ocupa: O religiones malas malísimas y científicos buenos buenísimos o al revés. Toma ya. Las neuronas dan para más, de verdad.

La religión es un sistema de gestión de Dios en la Tierra construido por los hombres, que son falibles. Y como engranajes falibles dentro de una maquinaria creada por el Hombre, a veces hacen que el sistema también pueda ser falible (a veces, demasiado falible). Ello no desarbola en absoluto su monumental labor (en el caso de algunas religiones), ayudando a los desfavorecidos y de paso ahorrándoles al estado un porrón de millones al año. Por cierto, hay una tercera vía que, hasta donde yo sé, anda poco transitada: se puede no comulgar nada o del todo con ninguna religión y sí creer en que existe uno o más Seres Superiores, creer en Dios. ¿Comorrl? Es compatible, de verdad. A mi humilde entender, mucha gente identifica religión y Dios; ¡meeeec! Para mí eso es un error. Son dos conceptos íntimamente relacionados pero distintos. Luego trataré de explicarme, en concreto a los que lie para leer este artículo hasta el final.

“Yo he venido aquí a hablar de mi libro” Excusa un poco sofisticada para hablar de mi novela. Busca las siete diferencias.

Me da la sensación que a veces se habla del libro de Hawking y Mloninow –El gran diseño- sin haberlo leído, ni en diagonal. Pero también ha habido gente que sí, que lo devoró de pe a pa, gente inteligente que ha dicho cosas inteligentes (o no) y que repasaré a continuación y que les obligará por unos momentos dejar de pensar en mocos, cenas y en el Leroy & Merlin.

 

TESIS NEUTRAL Y/O PRO RELIGIÓN/DIOS

 (o que manifiesta un error de planteamiento en el libro)

TESIS PRO CIENCIA Y/O ANTI RELIGIOSA

O ANTI DIOS CREADOR

“Un buen científico afirma lo que puede probar pero no puede negar lo que no es capaz de probar…Nadie puede probar su inexistencia por tanto, …, la ausencia de evidencia, no es evidencia de la ausencia.”Científico católico  “El Big-Bang es una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior”. Stephen Hawking, ciéntifico.
“Es como si, por aplicar a la Pietà o a Las Meninas todos los más avanzados instrumentos que poseen las modernas ciencias …, consiguiéramos localizar y atrapar dentro de la escultura o del lienzo a…. Miguel Ángel y a… Velázquez. El autor no está encerrado dentro de su obra como la última muñeca de una matrioska.”Catedrático Pedro-Juan Viladrich “El pensamiento científico ha ido ganando el espacio ocupado por el dogmático y …, mediante la experimentación y la prueba científica se ha visto que la solución de determinados problemas no es la que mantenía el pensamiento dogmático sino otra bien diferente… El pensamiento científico tiene todas las de ganar”.Eduardo Punset, escritor y divulgador científico.
“La falsa pregunta que Hawking y Mlodinow inventan es si la ciencia puede o no obviar la existencia de Dios. Es una pregunta falsa porque la ciencia, por definición, se ocupa de lo físico y la existencia de Dios se encuadra en el territorio de lo metafísico”. Científico, escritor y profesor Juan José Cadenas “El darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia” Richard Dawkins, biólogo autor del libro “El Espejismo de Dios”
“En la fe, las matemáticas no entran ni podrán demostrar nunca nada. El concepto de Dios está fuera de la ciencia”.Manuel de león, matemático, investigador del CSIC “Venimos de la nada. De un universo que lo contenía todo, y que se crea a sí mismo continuamente, sin la intervención de un Dios. Y la filosofía ha muerto.” Winston Manrique, en El País, Citando el libro de Hawking
“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”, Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams “…Creo importante no distraer a la gente en cuanto a que el problema no es Dios, sino las religiones.” Manuel Lozano en el diario Público
La ciencia trata de explicar y la religión, interpretar. A la Biblia no le interesa cómo se creó el Universo. La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”.Rabino jefe de Canterbury, Jonathan Sacks
“La ciencia ha surgido allí donde la creencia en la racionalidad del universo basada en la libre creación divina se había asentado en la cultura y había moldeado el pensamiento y espoleado el deseo de saber cómo había hecho Dios el mundo… Casi todos los grandes científicos han sido estimulados por su fe a desarrollar la ciencia”.Enrique Moros. Profesor de Metafísica de la Universidad de Navarra

 

No lo veo yo a Hawking subiendo a tope su procesador de voz para dejar como una tapia al Papa, ni a este empujando su silla de ruedas escaleras abajo. Haya paz, por favor.

Creo que el mérito del libro de Hawking consiste en que (aunque no lo reconozca, ni torturándole con telebasura) bordea las fronteras de la ciencia, planta sus pies fuera, incluso mea (con perdón) fuera del tiesto a ver qué pasa. Si tomamos al pie de la letra la cita inicial de este artículo del escritor Arthur C Clarke, quizás nadie como el físico más famoso del mundo (Hawking) y otro físico pero también un escritor de guiones de ciencia-ficción (Mloninow) para aventurarse en lo imposible; éste desbocado con su imaginación,  el primero templando con la razón, como el mito platónico. Sin embargo, tras esa valiente epopeya su conclusión final peca, a mi humildísimo entender, de ultra-conservadora: “no existe Dios, ale, palabra de Hawking y no hay más que hablar, porque lo digo yo”, “pero…”, “pero nada, habla chucho que no te escucho, lalalalalalalala…”.Pero para seguir reconociéndole los méritos, y como decía antes, a mí me parece que el tío es valiente: admite que es (casi) imposible que existamos: “Parece que nuestro universo y sus leyes han sido diseñados con exquisita precisión para permitir nuestra existencia”(“¡cachis!, ¿y ahora cómo salgo de esta…?”). Somos el fruto de un cúmulo de casualidades concatenadas, propiedades físicas y sus condiciones combinadas de forma exacta. Gracias a esa ¿cadena de casualidades? estamos aquí, decimos tonterías e intentamos pagar menos a Hacienda. Este hecho no puede calificarse de otro modo que de milagro (que existamos, no sortear a Hacienda).

Zona habitable estelar, que tiene que cumplir una serie de requisitos muy concretos: colegios, zonas verdes, ambulatorios, tiendas de todo a un ‘loquesea’ y, sobre todo, muchos, muchos centros comerciales con multicines 3D en los que proyecten películas triviales que eviten que la gente piense en cosas profundas.

 Pero el concepto de milagro cotiza a la baja en el índice Nasdaq de los científicos, bueno, en realidad ni cotiza. Hawking lo apellida “aparente” y así empieza a intentar salvar los muebles. Entonces, agárrense: para “razonar” dicho milagro mi admirado Stephen urde la más fabulosa explicación de las imaginables. Dicha explicación nos deja en bragas (con perdón) a todos los escritores de ciencia-ficción de todos los tiempos, devaluándonos a la categoría de funcionarios rusos bineurónicos booleanos (“Censurado” ó ”A Siberia”).

Desplegando sobre el teatro de operaciones sus ejércitos cuánticos, con dos (batallones), afirma que existimos porque hay la hueva (con perdón) de universos paralelos, así como 10500, que es un número incluso más grande que todas las horas sumadas que dedican a la semana las televisiones a poner “furbo”. En cada uno de esos 10500 universos y un cuarto, tendrían diferentes leyes físicas de manera que justo y casualmente vivimos en el que dichas condiciones son favorables para que existamos.“El concepto de multiuniverso puede explicar el ajuste fino de las leyes de la física sin necesidad de un Creador benévolo que hiciera el universo para nuestro provecho”, suelta, y se queda tan ancho. Ale, ya está. He de decir, que no seré yo el que discuta la existencia de todos esos universos, pobre de mí, que todavía hay callejuelas de mi propio pueblo que ni conozco.

Para orientarte en 100 elevado a 500 universos necesitas la última versión de Google Maps, la guía Michelín, la guía Michelón y, ante todo, encomendarte a San Pancracio.

A ver, querido, sin dudar de tu teoría te pregunto: ¿no crees que dicha explicación es mucho más fabulosa todavía que incluso la de la existencia de un Dios Creador (que no digo que yo suscriba exactamente esta última tesis)?  Quizás alguien debería escribir otro libro que postulara que “nuestro universo es el fruto de las leyes de la física sin la existencia de un Multiuniverso creador”; merecería la pena aunque sólo fuera por fastidiar a Hawking. U otro que concluyera “Que nuestro universo es fruto de las leyes de la física, o no, sin la existencia de un Stephen Hawking que pontifique sobre cosas indemostrables para vender libros como churros”. Si las tesis de Stephenito prosperaran, no duden que surgiría un Movimiento Ateo-Multiuniverso que quemaría los Templos Multiuniversales y retirara los símbolos de los colegios en los que se impartiera la Religión Multiuniversal. Y lo harían quizás porque los sacerdotes multiuniversales les hostiaron con la regla de niños, o a sus padres, o porque levantaron las faldas a su compañera de pupitre y les castigaron durante una semana en las mazmorras de otro multiuniverso en el que no hay ti@s maciz@s sino que todas l@s mujeres/hombres bell@s se han metamorfoseado en camioneros salidos de 55 años de Cuenca, y la gente, por lo tanto, y ante tan patético panorama, se reproduce por esporas. Lo malo (o lo bueno) del multiuniverso es que, como decía Borges de los griegos, codifica todas las situaciones humanas posibles.

En el multiuniverso hawkingniano existe uno en el que un Hawking creyente  irredento (por ejemplo) escribe un libro que se llame “El gran diseño de Dios” que contradiga a “El gran diseño…” a secas, de este universo. Incluso otro en el que existan infinitos puentes entre esos universos y la gente juegue liguillas de pádel los fines de semana uno contra uno mismo pero de otro universo, de todas las formas imaginables, por ejemplo jugar un dobles contra otros dos ‘yos’ en el que cada uno cocina mientras juega paella, cocido, fabada y tortillas de patatas, respectivamente, en unos hornillos portátiles muy prácticos, con ruedas, concebidos para ese uso. O a lo mejor este es justo el universo que algún lector tiene la paciencia, la generosidad y el espíritu humanitario de haber llegado hasta aquí leyendo y no me va a torturar luego con spam como represalia. Lo que ya no creo que haya entre los 10500 universos uno en el que pase esto último y además el susodicho compre mi novela en Amazon, pues un 10 seguido de 500 ceros, no son tantos. Ahora otro poquito en serio: creo que hawking cae en su propia trampa ¿Por qué no en uno de esos multiuniversos podría existir un Dios creador, o un  Dios “hijo de la eternidad”?

TO BE CONTINUED…


[1]  Se está hundiendo el Titanic, y a las primeras de cambio salta el capitán a una de las barcas salvavidas.

-¡Pero capitán! ¿Qué hace? Todavía quedan muchas mujeres y niños en cubierta. –grita el segundo de a bordo desde el barco-

-Si hombre, ¡para follar estoy yo ahora!

Jun 292011
 

CUANDO MANEJEMOS LA REALIDAD CON EL PENSAMIENTO: ¿MAGIA O, SIMPLEMENTE, TELEQUINESIA BIÓNICA?

Noticia Futurista: ‘Telequinesia biónica o electroquinesis: realidad cotidiana’
.

Biochip implantado para amplificar las ondas electromagnéticas cerebrales

Mucho antes que los sapientísimos hijos de la Élade descifraran la realidad desmadejando sus hilos, muchísimo antes que a Pericles le diera tiempo a decir en el ágora ateniense ‘este Partenón es mío’, pero que mucho antes, hubo un océano de tiempo inenarrable durante el cual 800.000 generaciones humanas soñaron, amaron y murieron. En la garganta de Olduvai, Tanzania, se hallaron restos de herramientas construidas por homínidos hace 2,5 millones de años, magnitud descomunal más propia de estrellas que de hombres. Esa garganta se erige como una orográfica metáfora del abismo que nos separa que aquellos Homo Habilis que jamás contemplarían un Rembrandt o leerían a Neruda. Salvada esa fisura de la eternidad nos encontramos en el ayer, en términos geológicos, al Fidias de la Edad de Piedra, que esculpió a la denominada “Venus de Willendorf”, aproximadamente doscientos siglos antes que el de verdad desnudara el marfil para extraer de él la estatua criselefantina de Zeus en Olimpia, una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo.

‘Venus de Willendorf’, de 20.000 años de antigüedad

El artista prehistórico talló la que se considera primera escultura conocida, aunque no sabemos si se enamoró de ella, cual Pigmalión del paleolítico superior. Hace tan solo una horas-seguimos hablando en tiempos cosmogónicos-un Miguel Ángel Buonarroti cántabro y solutrense de hace veinte mil años engalanó las cuevas de Altamira porque le pareció más edificante que las actividades cinegéticas que tenían programadas sus congéneres esa temporada. Cinco mil años después, uno o varios magdalenienses y manieristas sin saberlo, remataron el pétreo lienzo sin necesidad de quedar inmortalizados, más por sus huellas digitales, como los abajofirmantes de su obra. Por más que se exprimió con posterioridad el Carbono 14, éste nos informó del cuándo, pero jamás del quién. Cautivos en las mazmorras de la Edad que les tocó vivir no tuvieron, al menos, que lidiar con el papa Julio II, por asuntos pecuniarios o artísticos como le tocó al auténtico Michelangelo. Hace cinco minutos los egipcios construyeron las pirámides, se erigió Stonehenge, obras que liliputizan todo lo anterior y casi todo lo posterior. La Edad de Bronce, entre cielos procelosos y libélulas gigantes, introdujo un salto cuantitativo en la interacción del Hombre con la materia. Todos aquellos hombre y mujeres anónimos usaron sus manos para sobrevivir en sus insignificantes vidas y para sobrevivir al tiempo, creando…

Stonehenge, monumento megalítico de la Edad de Bronce

Hemos precisado esos cinco minutos, la Edad del Hierro, chinos, egipcios, persas, griegos, romanos, bizantinos, carolingios, un sinfín de tribulaciones y revoluciones islámicas, francesas e industriales, para llegar finalmente a la Era Internet y a esta Edad del Silencio que se nos presenta, para que el salto también sea cualitativo. Manejar objetos y/o máquinas con nuestros pensamientos abre ante nosotros un universo de posibilidades inconcebible. En absurdo ejercicio de clasificación diré que cabe, quizá, una dicotomía en dichas posibilidades que es también la que ha caracterizado a nuestros ancestros: Lo pragmático y lo creativo, conceptos ni por asomo excluyentes. Manejar la realidad con nuestros pensamientos yergue ante nosotros un mundo nuevo y edificante, invisible e intangible, ubicuo y quizá omnímodo, de cuya correcta gestión depende nuestra supervivencia como especie. Sobre el papel la nueva herramienta elimina estadios intermedios en nuestra interacción con el universo, conectando directamente nuestras neuronas, y por lo tanto a nosotros, con la acción, suprimiendo el burdo y abrupto lenguaje y el más tosco todavía ejercicio físico de nuestras queridas extremidades. ¿Se nos atrofiarán éstas por falta de uso?

Nina Kulagina, mujer rusa nacida en 1.926 que, presuntamente, poseía poderes telequinéticos

Evidentemente y a corto plazo (la vida de un individuo) algo tendremos que hacer para ejercitarlas, cuando se generalice la telequinesia biónica. A largo, se habrá de tener especial cuidado con las comunidades endogénicas durante generaciones, como las de los colonos del Sistema Solar. Dinamizar es verbo que queda muy corto para expresar el concepto: En el arte el salto probablemente sea cuántico además de cualitativo. Que el creador pueda desplegar su virtuosismo dibujando, esculpiendo, componiendo o escribiendo directamente con sus sentimientos abrirá al mundo los universos más remotos y fabulosos que se encuentren en los pliegues más profundos de nuestro yo. Respecto de la otra vertiente, la práctica, sí que en este caso en las antípodas, en el manejo de la realidad no permitirá veleidades, no estará autorizado los funanbulismos mentales, las acrobacias sinápticas quedarán proscritas; a los irresolutos, a los desequilibrados, se les vedará la nueva posibilidad tecnológica por el peligro que encierre hacer realidad los pensamientos de modo ipso-facto.

‘La caja de Pandora’ (1.896), del pintor inglés John William Waterhouse

Se ha abierto una Caja de Pandora cuyo contenido desconocemos. Los técnicos aseguran que la nueva tecnología es segura, nos venden sus bondades, defienden su funcionamiento para cualquier persona y bajo cualquier circunstancia. Tengo mis serias reservas al respecto. Nadie comprende, por ejemplo como codifica la información el hipocampo cerebral aunque los “genios” se han limitado a imitar su comportamiento. Primero deberemos evolucionar y aprender nuevos patrones mentales. Un duro y complejo entrenamiento, vamos. Quien asegure que controla sus pensamientos al ciento por ciento que tire la primera piedra, pero con sus manos. Todavía no tengo implementado el biochip y ya añoro a nuestros ancestros que se manejaron siempre con ellas.

.

(c), 2006 Ramón Galí. Artículo original cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times
.

Safe Creative #1103160018607

.

MÁS EN  PINCHANDO AQUÍ

GRACIAS POR TUS COMENTARIOS

May 272011
 
UCRONÍA: ÓSCAR WILDE Y LOS 266 KELVIN

Noticia Futurista: ‘Resucitan’ al primer ser humano, criogenizado hace veintidós años


Ucronía: Primavera londinense de 1890. El mítico escritor dublinés patina sobre un lago de hielo de Hyde Park, inmortalizado por Monet dos décadas antes. El piso blanco se resquebraja inclemente a su paso cuando se cerciora de que no habrá testigos del “geniocidio”. ”Para probar la realidad hay que verla en la cuerda floja; cuando las verdades se vuelven acróbatas es que podemos juzgarlas” quizá es el último pensamiento del genial autor. La descarnada realidad de la muerte sobrevenida penetra en él cuando la pesadilla remota del funanbulista que cae del cable la convierte en verdad incontrovertible. El óleo de su colega galo no cambia, no se modifica merced a arcana nigromancia procedente del inframundo; en la pintura, los afables viandantes del parque no corren prestos al escuchar sus alaridos de ayuda, que le igualan por única vez al resto de los mortales, puesto el cuarto Jinete del Apocalipsis es miope y no distingue intelectos ni oropeles cuando le toca enarbolar la guadaña. Dorian Gray muere dentro de su mente antes que su pluma le dé la vida. El bucólico cuadro del impresionista no muta, ni las sombras de color malva, ni los edificios victorianos al fondo, ni el cielo de plomo descarga su ira, furibundo por la pérdida. Pero algo sí cambia…¡la historia! El cuerpo ya inanimado desciende lentamente hasta el fondo del lago, por el lastre de sus bolsillos o por el peso invencible de su brillantez, que hasta neutralizada actúa inconscientemente en su dirección. El hielo en superficie restaña sus heridas, Óscar Wilde es dado por desaparecido, la historia registra su deceso, los vivos acusan un hueco imposible de rellenar…

Claude Monet, Hyde Park Londres, 1.890

… Pero un inusual frío glaciar irrumpe brusco procedente del Mar del Norte, pidiendo a gritos su protagonismo en esta ucronía, con Eolo soplando haces helados, con Poseidón embraveciendo las aguas que finalmente decide congelar. Al cabo de unos días un bloque abrupto emerge a la superficie en medio del deshielo. Se trata del bloque del que Michelangelo confesó al Papa Alejandro VI, “No creo que haya nadie capaz de esculpir algo en este trozo de piedra mal hecho” y del que luego extrajo su “David”. Pero este difiere del de el cinquecento florentino que ya poseía en su interior un adonis esculpido, pero no físico sino mental, no en mármol sino recortado en el hielo. Y como diría el propio escritor ”en la feroz lucha por la existencia queremos tener algo duradero…” por lo que sin comprender ni porqué ni para qué afamados científicos de finales del XIX deciden conservar así al mago del ingenio, en sus groseros laboratorios, pero con la tecnología suficiente como mantener constante la temperatura de un enorme bloque helado con un arquitecto de las sutilezas dentro. Y generaciones visitan al celebérrimo escritor hibernado, y se horrorizan de su único fotograma con rictus indecoroso, que se ha convertido en una obra de arte en sí mismo, fundiendo en un sólo concepto objeto y sujeto, haciendo terriblemente literal su máxima “todo arte es a la vez superficie y símbolo”. Y el vodevil se prolonga mucho más de un siglo, hasta que a un sabio o un loco se le enciende en su cabecita la llama que derretirá el hielo y resucita al hombre, hacedor de sinfonías semánticas, muñidor de epigramas jamás concebidos. Y quizá, emulando la rana denominada Sylvática, canadiense y experta en el arte de la criogenia, que da conferencias al respecto en los Mundos Exteriores, el autor universal nos sorprende a propios extraños con la arquitectura bioquímica con la que ha sido obsequiado a su cerebro; quizás su lengua viperina y sulfurosa en su primera vida así como sus ventosidades dialécticas, la dulzura en potencia que reside en sus neuronas para diseñar descripciones irrepetibles, la embriaguez sublime de su mente actúan como dimetil sulfóxido, glucosa modificada y glicerol o sustancias criopresenvantes que obran el milagro.

Rana Sylvatica

Y entonces Óscar Wilde vuelve de la muerte, en pleno siglo XXI, para dar más guerra que la pionera en estas lides, el crack viviente recién sacado de la sección de congelados, Juliana de Oosterhout. Y vaya si da guerra en esta época de Huida de las Musas, en la que la creatividad es cogida con dos dedos por la sociedad, como la mortaja de un leproso. Y para empezar la fiesta suelta su célebre “el verdadero misterio del universo es lo visible, no lo invisible”, y cientos de miles de astrónomos dejan de buscar la materia oscura que le confiere coherencia gravitacional al universo y se prejubilan en Benidorm. Y después escribe con más de siglo y medio de retraso su melodrama del hombre que jamás envejeció, pero adaptado a los nuevos tiempos, con un lord Henry que se comunica con él por impulsos cuánticos y digitales en vez de por telegramas, y una sociedad realmente decadente en cuanto a valores que hace idílica la que en mente pretendía criticar en su primera existencia. Y este Óscar Wilde resucitado se ríe de todos nosotros, más chulo que nadie y henchido de sí mismo, con un centelleo luciferino en su mirada, al ordenar esculpir su propia lápida, 1854-1890 2051-?, con doble fecha y único epitafio: ”Aquí yace gloriosamente sobre el polvo el hombre que vivió dos vidas, pero que necesitaría mil para condensar la intensidad de la efímera de una libélula, de ese hilo azul, de una amapola, de ese suspiro rojo”.

Y entonces el genio recién llegado de la Inglaterra victoriana adelanta a todos los hombres y mujeres de su nueva época, ralentizando sus plumas con la vertiginosidad de la suya, devaluando sus egos a meras notas a pie de página, sorteando sus sonrisas vitriólicas llenas de unos y ceros sobre los que se apoyan como muletas sus cerebros cyber-atrofiados. Y entonces renace también Jonathan Swift, pero sólo lo que dura su cita, para decir con voz campanuda y gesto sereno: “Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él” Y entonces, precisamente esos necios le matan, claro, otra vez, la definitiva. Y su lápida se queda par con cuatro fechas que dejan boquiabiertos a los estudiantes de la historia futura y los que caminan por el cementerio, y la humanidad no se puede permitir perderle por segunda vez pero se lo permite, porque su memoria es de pez de tres segundos y a otra cosa mariposa, y porque sólo la letra pesa en la volátil existencia humana, aunque todos los trillones de letras reunidas también algún día se convertirán en polvo, cuando ese simpático asteroide decida borrarlas de un plumazo y entonces ya nada importe, ni siquiera si otrora fuimos fieles a nosotros mismos, amamos o no con intensidad o si mantuvimos nuestros triglicéridos a raya.

Dorian Gray

Óscar Wilde dijo “Borrar el pasado puede hacerse. No es sino cosa de olvidar, de lamentar y de retractarse.” Pero lo que no se puede evitar es el futuro” Este futuro inevitable nos suministra la posibilidad de criogenizarnos, de padecer glaciaciones de bolsillo, que alarguen y/o mejoren nuestras vidas… sobre el papel. Antes de sumergirnos en esa Odisea helada calibremos sus consecuencia para que, como diría el maestro, cuando concluyamos que traerá consecuencias nefastas decidamos hacerlo igualmente.

.

(c), 2006 Ramón Galí. Artículo original cedido por la revista Tiempos Futuros Future Times
.

.

Safe Creative #1103160018607

MÁS EN  PINCHANDO AQUÍ

GRACIAS POR TUS COMENTARIOS

Content Protected Using Blog Protector By: PcDrome.