A Mamen (†)“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
INTRODUCCIÓN
Un buen amigo, informático todo él, está a años-luz: harto de que (san) Google monitorizara todos sus movimientos en internet primero decidió un buen día navegar “deslogado”; ello implicó salir de sus cuentas personales para que no pudieran tirar del hilo e identificarle. Que sepamos nunca realizó nada fraudulento allá adentro, ni siquiera inmoral. Simplemente no le daba la gana que nadie cotilleara dónde se metía y dónde no. Acto seguido decidió que, cada vez que se diera de alta en algún servicio, foro internáutico o red social, lo haría con una identidad “más falsa que un amigo del Facebook”: una finlandesa de 55 años un poco borrachuza, mu enrollada, de un pueblo perdido de allí…, ¡con foto y todo! Pues bien: la finlandesa imaginaria tiene ahora miles de admiradores en buena parte de los países nórdicos, un ejército de seguidores, varios clubs con miles fans. Ahora sólo les resta levantarle un monumento o algo pétreo y grande, y honrarla bajo auroras boreales mientras toman vodka a cascoporro. Él ensambló tan bien las piezas del puzle de su (imaginaria) vida que al final encajaron mejor que las de un mueble del Ikea. Que coló, vamos.
(1) Absurdo, ¿verdad? Pues hemos de decir que en la epopeya en la que están a punto de embarcarse también hicimos saltar por los aires todos los absurdómetros a los que fuimos conectados. Lo de “peregrino” fue literal. Por otro lado, ¿no se han preguntado ya porqué narramos todo esto en plural, cual toreros? Durante la aventura que vivimos fuimos dos, es decir que (2) nuestra personalidad se desdoblaría en RAzón (RAY) y eMOción (MON). Y ésta se convertiría en la segunda de las CINCO CLAVES que presidirían todo el texto que están a punto de…
RAY: …será la primera pues disociarnos (emoción/razón) originaría que nuestro Camino de Santiago fuera completamente rocambolesco. Eres desastroso. Tuviste todo el tiempo nuestra mochila “más desordenada que los juguetes de la niña del exorcista”.
MON: ¡Vale, vale, cabeza cuadrada…! y la mochila la tengo como me…
RAY: …¡cállate, sensiblero de las narices! ¿Por qué no pintas un cuadro y me dejas a mí…?
MON: ¡Basta, no montemos el numerito ya en el capítulo de introducción!
RAY: Venga, termina ya que estoy deseando comprobar cómo has redactado el comienzo de nuestra aventura. Me voy a reír…pero de tu calamitoso verbo. ¿En busca del unicornio azul? ¡Buah!
Ejem, estooo, eh, …pues desde jovencitos las retinas envenenaron a nuestra materia gris de cine y literatura. Nuestra infancia y adolescencia transcurrió corriendo sobre el filo, entre Blade Runner e Isaac Asimov, entre En busca del arca perdida y Julio Verne, pero también entre Una noche en la Ópera y Oscar Wilde. Y claro, eso no podría traer nada bueno. De hecho, nuestra parte emocional, Mon, nunca distinguió muy bien entre ficción y realidad; una realidad que tuneaba inconscientemente (3) correlacionando lo que nos sucedía con escenas gloriosas de la historia del cine. Es decir, que cuando éramos unos mocosos, si en el zoológico un pelícano nos atacaba nuestra imaginación veía un picado espectacular de uno de los gigantescos pterodáctilos de la película Hace un millón de años. Si montábamos en bici la loca de la casa sentaba en el manillar a la chica, como Paul Newman en Dos hombres y un destino (aunque la chica fuera un perro piojoso) o si corría alrededor de ella bajo la lluvia como Harrison Ford en La calle del adiós, lo hacía aunque ella fuera una vieja pelleja que luego nos escarmentara a paraguazos.
Para continuar con las claves que caracterizarían nuestra narración hemos de decir que nos atrevimos a suministrar unos cuantos (4) consejos peregrinos. Y fuimos tan osados porque nos parapetaremos en las diferentes acepciones del adjetivo “peregrino”…
Terminando ya esta introducción hemos de decir que durante nuestro Camino de Santiago tuvimos unos cuantos. Nos referimos a los (5)flashforward o saltos mentales hacia el futuro que experimentaríamos. En el primero, por ejemplo, nos vimos inscritos en el camarote de los Hermanos Marx, investigando cual CSI una habitación de un mugriento hostal, a mafiosos escapados de películas de Tarantino haciendo tetris con muertos… Luego seguiríamos viendo más trocitos del futuro, recortes del cuaderno del tiempo…
R: ¡Un momento! ¡Para! ¿Por qué no dejas que decidan los lectores si quieren más avances de lo que vendrá o directamente pasan a La Aventura? La gente no tiene tiempo: tiene que atender a los niños, comprar pilas, sacarse los mocos…
M: Déjame pensar. Ummh. Sin que sirva de precedente estoy de acuerdo, Ray, pero no te acostumbres.
Planteadas las claves del relato, pincha en el siguiente texto en mayúsculas si quieres comenzar a leer ya el PRIMER CAPÍTULO. Si no estás muy convencido, si te encuentras en el momento “no sé, no sé… Ummh, no me convence el planteamiento…”, pues sigue leyendo más flashforwards… a ver si terminamos de deprimirte:
En otro de esos saltos hacia el futuro…“…nos vimos inmersos en un bosque tenebroso del zumbado director Tim Burton…; a un profesor de matemáticas en medio de la nada o ya no somos el último hombre vivo; “…más perdidos que MacGiver en Leroy Merlin” en las montañas leonesas; milagrosos comprimidos de Mesudalapolla 500 mgr; una guía escrita por un sádico medieval; una anciana ciega que nos salva al llegar a una aldea remota; una belleza que suplica, que nos implora, que durmamos con ella; ¡coño: arenas movedizas…! ¿Asturias o el Amazonas?; pernoctar en un antiguo penal, sucio y lúgubre; un “me has hecho sentir como en casa: roncas como mi ex-marido”; un tatuaje de una mariposa sobre un ángel defenestrado del cielo…; una secta que nos quería abducir en su nave nodriza; “¿a ver si toda esta mierda va a ser al final el Show de Truman/Raymond?”; una cena entrañable en medio de una oscura selva con unos personajes fabulosos; prestar nuestras gafas un momento a Woody, a Woody Allen…; una belissima mujé de la tierra de nuestro Leonardo da Vinci; “; en el interior de esa lúgubre mansión existían 579 objetos con los que podrían matarnos, incluyendo la propia mansión; la habíamos cagado: el poli corrupto de mirada inquietante de Pulp Fiction quería jugar a los médicos…
… dos estonas o lituanas o letonas con más ganas de marcha que Pamela Anderson después de esnifar un kilómetro cúbico de feromonas; un hombre biónico entrañable con hechuras de cyborg;…un arroz perfecto a cambio del punto G; una conversación sobre Dios y el alma humana en medio de un bosque de película; un mastín/alien sin ganas de negociar; un cartel que reza: “¡¡Peligro: Abejas asesinas africanas!!”; los desafíos gravitatorios de una sevillana; un orujo de fuerte sabor porque habían echado dentro a la abuela; “buff, elegimos un mal día para dejar de esnifar disolventes industriales”.
“¿Que se está inundando mi casa en Madrid? Me importa un bledo, querida, que estoy imbuido por el espíritu del Camino de Santiago. Ommmmmmhh”; “Lo supimos tras ver a la muerta…,” una mujer que yacía seca como la mojama tirada en un tresillo; deambulando por el pueblo cual menesterosos bajo una manta y 40º de fiebre; el ser humano que al roncar era capaz de desintegrar piedras del riñón de jubilados ubicados a cientos de kilómetros. “Pues como guardias civiles o como civiles a secas díganle al alcalde que es un puto gilipollas”; ya se nos había puesto la mirada del tigre, the eye of the tiger, como a Rocky, o por lo menos de la de la avutarda; Ummh, tendremos que pasar la noche en un hostal parecido a “La cabra degollada”.
“Me manden a los Geos ó al Equipo A ó a algo marcial, que esto no tiene buena pinta”; y sí, me importa siete cojones que me salgan membranas interdigitales por beber esa agua que mana de la central nuclear; un cartel que nos alertó: por ese camino “teníamos menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas”. Una diosa griega que se cayó del Olimpo; un hospedero cabrón que follaba poco o nada; “sin duda su eructo encierra un mensaje criptográfico secreto”; aquel ser parecía una mezcla entre Amy Winehouse y una berenjena de Almagro; una inteligencia lusa inscrita en una belleza no apta para i-lusos; el Centro de Desintoxicación de montaje compulsivo de muebles del Ikea; el Jesucristo irlandés, cual neo-James Joyce, hizo la luz en aquella cárcel oscura e infausta en la que tuvimos que pasar la noche;
Un profesor de música que nos cedió su bordón cual talismán mágico, como si fuera la raqueta de Rafa Nadal y con ella tuviéramos que llegar a la final y ganar allí a Roger Federer; el ciclista psicópata descuartizador de la guisa del tintinesco doctor Tornasol; ante esa situación no sabíamos si actuar cual quijotesco Principito o como Súper López, ese héroe con michelines, suegra e hipoteca.

Diferentes estrategias para atacar al unicornio: la mesetaria de saltarle a la grupa o la de tocarle la fibra sensible.
Bueno, esto es un pequeño anticipo porque nos sucedería mucho más, pero muuuucho… Continuará…o mejor dicho…A quien puede interesar la cosa empezará en la siguiente entrega…
POR CIERTO, ¿TE HAS REÍDO? ¿HAS MEDIO SONREÍDO? VALE…¿AL MENOS HAS MOVIDO LIGERAMENTE LA COMISURA DE TUS LABIOS?… ENTONCES, PERO SÓLO EN ESOS CASOS, NO ME IMPORTA QUE ME INVITES A UN CAFÉ, DE VERDAD…























