Blog delirante de las surrealistas desventuras escritor Ramón Galí recorriendo el Camino de Santiago :

LAS AVENTURAS PEREGRINAS DE UN ESCRITOR PELICULERO

O SU ESTÚPIDA OBSESIÓN POR ENCONTRAR UN UNICORNIO AZUL

Sep 202008
 

A Mamen (†)“Mi vida es mi mensaje”  Mahatma Ghandi

 INTRODUCCIÓN

Un buen amigo, informático todo él, está a años-luz: harto de que (san) Google monitorizara todos sus movimientos en internet primero decidió un buen día navegar “deslogado”; ello implicó salir de sus cuentas personales para que no pudieran tirar del hilo e identificarle. Que sepamos nunca realizó nada fraudulento allá adentro, ni siquiera inmoral. Simplemente no le daba la gana que nadie cotilleara dónde se metía y dónde no. Acto seguido decidió que, cada vez que se diera de alta en algún servicio, foro internáutico o red social, lo haría con una identidad “más falsa que un amigo del Facebook”: una finlandesa de 55 años un poco borrachuza, mu enrollada, de un pueblo perdido de allí…, ¡con foto y todo! Pues bien: la finlandesa imaginaria tiene ahora miles de admiradores en buena parte de los países nórdicos, un ejército de seguidores, varios clubs con miles fans. Ahora sólo les resta levantarle un monumento o algo pétreo y grande, y honrarla bajo auroras boreales mientras toman vodka a cascoporro. Él ensambló tan bien las piezas del puzle de su (imaginaria) vida que al final encajaron mejor que las de un mueble del Ikea. Que coló, vamos.

Si en la vida te cruzas con mil borrachos, ¿por qué no también en internet?

  (1) Absurdo, ¿verdad? Pues hemos de decir que en la epopeya en la que están a punto de embarcarse también hicimos saltar por los aires todos los absurdómetros a los que fuimos conectados. Lo de “peregrino” fue literal. Por otro lado, ¿no se han preguntado ya porqué narramos todo esto en plural, cual toreros? Durante la aventura que vivimos fuimos dos, es decir que (2) nuestra personalidad se desdoblaría en RAzón (RAY) y  eMOción (MON). Y ésta se convertiría en la segunda de las CINCO CLAVES que presidirían todo el texto que están a punto de…

 

RAY: …será la primera pues disociarnos (emoción/razón) originaría que nuestro Camino de Santiago fuera completamente rocambolesco. Eres desastroso. Tuviste todo el tiempo nuestra mochila “más desordenada que los juguetes de la niña del exorcista”.

MON: ¡Vale, vale, cabeza cuadrada…! y la mochila la tengo como me…

RAY: …¡cállate, sensiblero de las narices! ¿Por qué no pintas un cuadro y me dejas a mí…?

MON: ¡Basta, no montemos el numerito ya en el capítulo de introducción!

RAY: Venga, termina ya que estoy deseando comprobar cómo has redactado el comienzo de nuestra aventura. Me voy a reír…pero de tu calamitoso verbo. ¿En busca del unicornio azul? ¡Buah!

Vaca de aliento pestilente VS Unicornio azul

Ejem, estooo, eh, …pues desde jovencitos las retinas envenenaron a nuestra materia gris de cine y literatura. Nuestra infancia y adolescencia transcurrió corriendo sobre el filo, entre Blade Runner e Isaac Asimov, entre En busca del arca perdida y Julio Verne, pero también entre Una noche en la Ópera y Oscar Wilde. Y claro, eso no podría traer nada bueno. De hecho, nuestra parte emocional, Mon, nunca distinguió muy bien entre ficción y realidad; una realidad que tuneaba inconscientemente (3) correlacionando lo que nos sucedía con escenas gloriosas de la historia del cine. Es decir, que cuando éramos unos mocosos, si en el zoológico un pelícano nos atacaba nuestra imaginación veía un picado espectacular de uno de los gigantescos pterodáctilos de la película Hace un millón de años. Si montábamos en bici la loca de la casa sentaba en el manillar a la chica, como Paul Newman en Dos hombres y un destino (aunque la chica fuera un perro piojoso) o si corría alrededor de ella bajo la lluvia como Harrison Ford en La calle del adiós, lo hacía aunque ella fuera una vieja pelleja que luego nos escarmentara a paraguazos.

 Para continuar con las claves que caracterizarían nuestra narración hemos de decir que nos atrevimos a suministrar unos cuantos (4) consejos peregrinos. Y fuimos tan osados porque nos parapetaremos en las diferentes acepciones del adjetivo “peregrino”…

Hace un millón de años que no veo a Raquel Welch y a Paul Newman ni te cuento

Terminando ya esta introducción hemos de decir que durante nuestro Camino de Santiago tuvimos unos cuantos. Nos referimos a los (5)flashforward o saltos mentales hacia el futuro que experimentaríamos. En el primero, por ejemplo, nos vimos inscritos en el camarote de los Hermanos Marx, investigando cual CSI una habitación de un mugriento hostal, a mafiosos escapados de películas de Tarantino haciendo tetris con muertos… Luego seguiríamos viendo más trocitos del futuro, recortes del cuaderno del tiempo…

R: ¡Un momento! ¡Para! ¿Por qué no dejas que decidan los lectores si quieren más avances de lo que vendrá o directamente pasan a La Aventura? La gente no tiene tiempo: tiene que atender a los niños, comprar pilas, sacarse los mocos…

M: Déjame pensar. Ummh. Sin que sirva de precedente estoy de acuerdo, Ray, pero no te acostumbres.

Planteadas las claves del relato, pincha en el siguiente texto en mayúsculas si quieres comenzar a leer ya el PRIMER CAPÍTULO. Si no estás muy convencido, si te encuentras en el momento “no sé, no sé… Ummh, no me convence el planteamiento…”, pues sigue leyendo más flashforwards… a ver si terminamos de deprimirte:

Nos iban a dar más hostias en el Camino que el ruso a ‘Rocky IV’

En otro de esos saltos hacia el futuro…“…nos vimos inmersos en un bosque tenebroso del zumbado director Tim Burton…; a un profesor de matemáticas en medio de la nada o ya no somos el último hombre vivo;  “…más perdidos que MacGiver en Leroy Merlin” en las montañas leonesas; milagrosos comprimidos de Mesudalapolla 500 mgr; una guía escrita por un sádico medieval; una anciana ciega que nos salva al llegar a una aldea remota; una belleza que suplica, que nos implora, que durmamos con ella; ¡coño: arenas movedizas…! ¿Asturias o el Amazonas?; pernoctar en un antiguo penal, sucio y lúgubre; un “me has hecho sentir como en casa: roncas como mi ex-marido”; un tatuaje de una mariposa sobre un ángel defenestrado del cielo…; una secta que nos quería abducir en su nave nodriza; “¿a ver si toda esta mierda va a ser al final el Show de Truman/Raymond?”; una cena entrañable en medio de una oscura selva con unos personajes fabulosos; prestar nuestras gafas un momento a Woody, a Woody Allen…; una belissima mujé de la tierra de nuestro Leonardo da Vinci; “; en el interior de esa lúgubre mansión existían 579 objetos con los que podrían matarnos, incluyendo la propia mansión; la habíamos cagado: el poli corrupto de mirada inquietante de Pulp Fiction quería jugar a los médicos…

El poli malote de ‘Pulp Fiction’. ¿Estaría todavía la reseca madre de Norman Bates?

… dos estonas o lituanas o letonas con más ganas de marcha que Pamela Anderson después de esnifar un kilómetro cúbico de feromonas; un hombre biónico entrañable con hechuras de cyborg;…un arroz perfecto a cambio del punto G; una conversación sobre Dios y el alma humana en medio de un bosque de película; un mastín/alien sin ganas de negociar;  un cartel que reza: “¡¡Peligro: Abejas asesinas africanas!!”; los desafíos gravitatorios de una sevillana; un orujo de fuerte sabor porque habían echado dentro a la abuela; “buff, elegimos un mal día para dejar de esnifar disolventes industriales”.

“¿Que se está inundando mi casa en Madrid? Me importa un bledo, querida, que estoy imbuido por el espíritu del Camino de Santiago. Ommmmmmhh”; “Lo supimos tras ver a la muerta…,” una mujer que yacía seca como la mojama tirada en un tresillo; deambulando por el pueblo cual menesterosos bajo una manta y 40º de fiebre; el ser humano que al roncar era capaz de desintegrar piedras del riñón de jubilados ubicados a cientos de kilómetros. “Pues como guardias civiles o como civiles a secas díganle al alcalde que es un puto gilipollas”; ya se nos había puesto la mirada del tigre, the eye of the tiger, como a Rocky, o por lo menos de la de la avutarda; Ummh, tendremos que pasar la noche en un hostal parecido a “La cabra degollada”.

Rocky 3000.000. Un hombre despistado madrileño en el Camino de Santiago

“Me manden a los Geos ó al Equipo A ó a algo marcial, que esto no tiene buena pinta”; y sí, me importa siete cojones que me salgan membranas interdigitales por beber esa agua que mana de la central nuclear; un cartel que nos alertó: por ese camino “teníamos menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas”. Una diosa griega que se cayó del Olimpo;  un hospedero cabrón que follaba poco o nada; “sin duda su eructo encierra un mensaje criptográfico secreto”;  aquel ser parecía una mezcla entre Amy Winehouse y una berenjena de Almagro; una inteligencia lusa inscrita en una belleza no apta para i-lusos; el Centro de Desintoxicación de montaje compulsivo de muebles del Ikea;  el Jesucristo irlandés, cual neo-James Joyce, hizo la luz en aquella cárcel oscura e infausta en la que tuvimos que pasar la noche;

Un profesor de música que nos cedió su bordón cual talismán mágico, como si fuera la raqueta de Rafa Nadal y con ella tuviéramos que llegar a la final y ganar allí a Roger Federer; el ciclista psicópata descuartizador de la guisa del tintinesco doctor Tornasol; ante esa situación no sabíamos si actuar cual quijotesco Principito o como Súper López, ese héroe con michelines, suegra e hipoteca.

Diferentes estrategias para atacar al unicornio: la mesetaria de saltarle a la grupa o la de tocarle la fibra sensible.

Bueno, esto es un pequeño anticipo porque nos sucedería mucho más, pero muuuucho… Continuará…o mejor dicho…A quien puede interesar la cosa empezará en la siguiente entrega…


  • POR CIERTO, ¿TE HAS REÍDO? ¿HAS MEDIO SONREÍDO? VALE…¿AL MENOS HAS MOVIDO LIGERAMENTE LA COMISURA DE TUS LABIOS?… ENTONCES, PERO SÓLO EN ESOS CASOS, NO ME IMPORTA QUE ME INVITES A UN CAFÉ, DE VERDAD…

Sep 192008
 

Puta memoria.

Nos engaña: es mentirosa. Borra o desdibuja lo jodido. Idealiza o edulcora los good moments. Las dos mitades antagónicas que cohabitan en nosotros trataremos de vencer a la bioquímica. Trataremos de reproducir fielmente lo que aconteció aquellas semanas mágicas.

RAY: ¿Fielmente? Tu capacidad para ser objetivo y dibujar la realidad con precisión es más insignificante que la vida sexual de una calcomanía de Heidi.

MON: Querido, no empecemos.

Fue la mañana del 4 de agosto de 2.0XX, sin ni puñetera idea de lo que nos esperaba, ignorando a lo que nos íbamos a enfrentar. Eran las ocho de la mañana cuando saltamos al vacío, cuando salimos de casa. Estaba a punto de empezar la AVENTURA. En el descansillo de la escalera:

Raymondiator

M: Si eso nos ahorramos el grito de guerra samurái, ¿no?

R: O, versión occidental, el de gladiador romano.

M: Es para no despertar al perro de la señora de enfrente…

R: Lo cierto es que tenemos una vecina muy quejica: en cuanto montamos algún pequeño sarao nos suelta unos sermones infumables.

- Al cerrarse las puertas del ascensor Mon añadió:-

M: Es cierto: está convencidísima que somos gente de mal vivir, cual estrella de rock; nada más alejado de la realidad. Por cierto, ¿será por nuestra camiseta de Queen? Dime que no se nos ha olvidado.

R: Tranqui, que Freddy Mercury estará con nosotros. Nos hallamos dentro de ella, mismamente.

M: ¡Jorr, qué despiste!?exclamó nuestra parte emocional, acariciando el logo de legendario grupo- Será nuestro talismán. Tras mil aventuras y requetesudada la subastaremos en Sotheby’s por un potosí.

R: Vale tío, pero a lavarla a diario. El mero hecho de llevarla puesta no eleva en sangre nuestro nivel de estupefacientes, como a ti te gustaría. Aunque por las paridas que dices lo parezca. Su influencia será, digamos, más mística.

M: Bueno, cállate que voy a seguir con la narración…

Legendaria camiseta-talismán. ¿Nos traería suerte el amigo Mercury?

El caso es que aquella mañana habíamos desayunado huevos con bacón, tostadas, zumo, y cuatro de esas barritas… (R: …¡para el carro y ve al grano! ¿Qué quieres? ¿Deprimir ya de primeras a todo el mundo? ¿Suicidios colectivos? M: Ok. Reescribo…)

Ejemm…esto..decía que…Ya de camino al tren, a un kilómetro de nuestra casa, íbamos pensando en tupidos parajes con los que seguro nos toparíamos. Luego, cruzando el puente hacia la estación, seguimos cavilando sobre algo que nos habían dicho:

R: Pues hablando de camisetas sudadas, los antiguos caminantes que se sumergían en esos verdes parajes también lo hacían en su propia mierda, pues podían estar meses sin lavarse.

M: Puagg: quizás al llegar a Compostela parecerán algo así como los soldados de terracota de Sian. Oye, a lo mejor en la antigua China los hicieron así, con moldes de peregrinos;

R:… o sea que al final no era terracota… Vamos a ver, supongo que habrá un término medio, que el Camino tampoco es un maldito desfile de Victoria’s Secret.

M: …será bendito.

Aquí una muestra verde, nada de photoshop, palabra. A la derecha, preciosa modelo de Victoria’s Secret posando en Compostela disfrazada de soldado de Siam

Tras esta majadería decidimos que la aventura había comenzado oficialmente; no sabíamos si luego se convertiría en la historia más grande jamás contada, pero probablemente sí la más absurda. Ejemm…¡música épica por favor! Sí, tipo John Williams o que posea un toque místico como Now we are free, la banda sonora de Gladiador; sí, esa podría valer (por pedir).

R: Si eso te hace feliz…venga, “seamos” Russell Crowe en la película pero en versión peregrina: ¡RayMondiator!

Ya se divisaba la estación y nosotros a lo nuestro:

M: ¿RayMondiator? A mi “Ray” a mí siempre me sonó a “capataz de rancho”, o mejor a “trabajador del acero de Cleveland”.

R: Pues a mí Mon a “peluquero homosexual de Chueca”. RayMondiator, probablemente a “dispositivo pela-tubérculos del teletienda”

M: …o a “máquina para hacer abdominales”. Pero…¿por qué no suena nada?… ¿Dónde narices se han metido los de postproducción? Quería soltar la frase épica de Gladiator “Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad”

R: Pues aquí la única reverberación es la producida por nuestras gansadas. 

Pin y Pon continuaríamos rajando toda la mañana.

Tío borde de la estación, sorprendentemente parecido a Robert de Niro en “El cabo del miedo”

Entonces tuvimos nuestro primer choque contra la realidad: tras hacer la foto reglamentaria de la estación (¡vivan los unos y ceros!) y acceder al andén vimos a un tío de mediana edad, moreno, pelo largo. Al vernos mascullar solos nos miró con la misma cara de desprecio que en una escena del Cabo del Miedo le dedica Robert de Niro a Nick Nolte. Después de eso escupió desdeñosamente a la vía como diciendo “que te follen”. “Ojalá” pensó Mon, y después le sonrío de forma estúpida bajo el cabreo de Ray. El juez de silla decretó que su sonrisa había botado más allá de la línea de fondo. Tras pedir el “Ojo de Halcón” la puta máquina confirmó que se había ido por dos palmos.

R: Al ir de peregrinos por la vida nos creíamos inscritos dentro de un aura protectora; gracias a la cual todo el mundo nos trataría con cariño y solidaridad. Ja. Ni de coña. Menuda leche que nos hemos dado desde el guindo. ¿Qué puede tener un hombre tan borde en la cabeza?

M: Todo menos caspa, supongo. Mmmh, demasiado embrutecido ya de mañana. O quizás es un trozo de pan pero está bajo los efectos adversos de algún medicamento. Quizás se ha pasado con la dosis del jarabe de la tos Bisolvón.

R: Sí, claro. Creo que Adolf Hitler se metía unos lingotazos de Bisolvón y de ahí su irritabilidad; el resto del tiempo era una bellísima persona. Por cierto, quedan cuatro minutos para que pase nuestro tren de cercanías.

Adolf Hitler, un incomprendido víctima de los efectos secundarios del Bisolvón y de la megalomanía

R: A todo esto: “Puta, jodido, rajar, puñetera, coña”: -retomó Ray - Si te oyeran los querubines Leonardo de Vinci o Hypatia de Alejandría, protas de nuestras novelas. ¿Y tu prosa densa y supuestamente preciosista?

M: Calla y déjame decir tacos, que estoy experimentando estilísticamente para nuestro nuevo proyecto. -El tren llegó y, cargando con nuestra pesada mochila, trepamos vigorosamente hasta el interior de su panza.

R: En fin, no quiero discutir nada más salir pero, ¿como eres tan cabestro haber metido 17 kilos bajo la vieira que preside la mochila? Se supone que esto, entre otras cosas, es un ejercicio de austeridad y optimización, so cafre. Entre 6 y 12 kilos, como mucho. Eso dicen los gurús de la cosa, o el 10% del peso de susodicho. Y hablando antes de medicamentos…¿te has pasado con la dosis del Absurdol?

Mochiloncio absurdamente grande…, pero y lo que mola? Con él a cuestas to pa’el noroeste.

M: Llevamos entrenando todo el año, listillo, y se supone que estamos hechos un toro. Además he sacado al final la crema exfoliante y la de noche de aguacate, pa’ligeraá. También el DVD de la colonoscopia; probablemente no habrá ocasión de enseñarlo a la gente que conozcamos; bueno, ya lo subiré al YouTube.

R: Al MyTube en este caso. Por cierto, ¿sabes qué este no era el tren que teníamos que tomar?

M: Ni idea. Fantástico: no hemos salido todavía y ya nos hemos perdido, sherpa. Este tardará el doble en llegar a Chamartín.

Entonces asumimos que nos habíamos equivocado de forma patética, (despropósito patrocinado por gentileza de “Aleatoriedades Murphy”). Después aguardamos pacientemente hasta llegar al hall principal de una de las grandes estaciones de ferrocarril madrileñas. Cómo no teníamos ni repajolera idea y sí los párpados demasiado pegados todavía para ver los carteles realizamos un placaje a una persona que pasaba:

Custer, muy pinturero en esta foto. Pero como la princesa Leticia justo antes de serlo, le quedaban dos telediarios. El tren a León estaba un poco petado.

-¿Sabe usted qué vía es la de convoy a León?-preguntamos a una mujer bizca, cuyos ojos miraban uno a las gallegas islas Cíes y el otro a Almuñécar.

-Por allí-dijo estrábica moviendo levemente la cabeza- Lo cierto es que podía haber señalado con la manita. Como nos habíamos dejado la motosierra en casa no pudimos seguir dos puntos cardinales opuestos a la vez. Por cierto: en unos días descubriríamos que no a todo el mundo se le olvida, a la hora de viajar, dicho…electrodoméstico.

-Bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal, pero gracias-dijimos para desconcertarla. Y por joder, fundamentalmente.

 

  A trancas y barrancas llegamos al destartalado tren que nos conduciría al punto de partida de nuestro Camino. Como estableció Ray, una de las consignas sería la de la austeridad. El ferrocarril era de 3ª categoría, antiguo de narices e iría bastante petado de gente…. o eso parecía por la multitud que se hostiaba en el andén. El trasto no era de carbón de milagro.

M:… pero al menos no está previsto que nos ataquen los indios.

R: Mira: según este periódico gratuito que ha tirado un chico a una papelera, el general Custer ha sido vencido y pateado por el sioux Caballo Loco. Noticias frescas. Me parece que no es de hoy.

M: Supongo que ya muerto el Custer y, a mala leche, probablemente le habrán birlado hasta su i-phone. Aquí pone que tras la derrota el resto de sus tropas se disolvieron en 50 mililitros de agua.  Así es cómo me siento: disuelto entre esta multitud.

R: ¿Pero qué le ha dado a la gente hoy? Coche 4, es el siguiente.- Señaló nuestro lado racional.

Mientras ascendíamos al convoy pensamos que nosotros también teníamos intención de morir con las botas puestas.

Wallyator

M: La verdad es que, habiéndonos extirpado el GPS con el que se le dota a cada ser humano al nacer…

R/M: Lo llevamos crudo. -Pensaron al unísono el ying y yang que nos integran.

R: Vamos a estar más perdidos que Wally. A lo peor, desesperados, terminamos para siempre en un bosque asturiano. Cuentan el caso de un peregrino que le sucedió eso, tomó setas alucinógenas para sobrevivir y desapareció.

M: Nos acabamos de autodegradar de rango, de Gladiador a Wallyator. ¿Qué le pasó al peregrino alucinado?

R: Tras cinco semanas de búsqueda infructuosa lo encontraron finalmente en Rumanía, dirigiendo el tráfico.

M: ¡Joder! Ya me estoy poniendo nervioso. ¿Y si sólo estamos capacitados para quedarnos en Madrid jugando a la petanca?

La cola de gente que avanzaba penosamente por el pasillo fue poco a poco disipándose. Cuando lo hizo del todo comprobamos con desolación que nos había tocado un asiento al lado de un señor un poco monovolumen. Enfrentados a nosotros, sus dos clones pequeños, que ríete tú de las criaturas del inframundo. Su aspecto era ciertamente inquietante. Cuando estalló el petardo que nos dejó medio sordos lo confirmamos: junto a las amígdalas, a los mocosos les habían extirpado quirúrgicamente empatía y, sin duda, el alma.

R: Bueno, piensa que van a ser tan sólo cuatro horas y media.

M: Sí, yo también te quiero. Como me toque uno de esos seres endemoniados ¡no respondo, no respondo!

R: Bla, bla, bla. Si luego na de na..

Había algo en ellos que nos daba muy mal rollo. ¿Demasiado conjuntados?

Así que tratamos de mimetizarnos con el mobiliario dieciochesco trenero, sin demasiado éxito. Antes de que se moviera el invento nos dieron tres patadas y escudriñaron con asco nuestras pintas peregrinas. Luego le exigieron a su padre una güija y una biblia satánica para jugar. Como parecían bastante peligrosos y nada de fiar

confiábamos en que se mantuvieran lejos de los aceleradores de partículas o sería el fin del universo. Sin embargo, nuestra parte racional-Ray-tenía ya

amortizado mentalmente que nos sucedería algo así…

R:… que las modelos despampanantes y sudorosas veinticincoañeras no viajan en esas cafeteras de posguerra.

M: Estoy de acuerdo: ellas sudan y exhiben toda su voluptuosidad en coches de lujo o en aviones.

Concienciados de la dura realidad y con idea de escapar de ella hicimos algo: extrajimos nuestro flamante ejemplar de Cien años de soledad de la taleguilla maricona que nos había prestado para el Camino nuestro cuñado.

Increíblemente el vagón no estaba lleno de ellas. ¿Cien años? Ni de coña.

M: Otra cosa es que nos dejen leer estos zombis vivientes que nos tienen sitiados en nuestro asiento. -Comenzó Mon enarcando las cejas y señalando con los ojos a las tropas hostiles. En ese momento el tren hizo un ruido horrible. Arrancaría o se desintegraría en breve? ¿Dónde hemos dejado al General Custer para achucharle contra estos monstruos diabólicos?

R: Siempre podremos hacerles un exorcismo o amordazarlos y conectarlos a una trampa explosiva si se ponen demasiado farrucos. Sincronicemos nuestros relojes.

Hablando de veinticincoañeras cuyas proporciones nos recuerden a los patrones griegos de belleza… En ese momento, y contra todo pronóstico, irrumpió en el vagón una morenita muy guapa que, tras dedicarnos una sonrisa, se sentó en la ventanilla paralela a la nuestra.

M: ¡La leche!

  Se trataba, nada más y nada menos de…¡la chica del tren!, nuestro primer animalito del bosque del Camino de Santiago. Entonces tuvimos una especie de flashback que nos retrotrajo a 1.978. En él, un renacuajo mini-yo destrozaba unos columpios con los amigotes. Acto seguido, una preciosa niña de 7 octubres apareció en escena debajo de sus bucles azabache. Y nos dejó agilipollados durante años. El saldo fue un amor asquerosamente platónico y por tanto carente un mísero beso. Cuando descubrimos que los columpios eran de atrezzo, el micro colgando de lo alto de la escena y, por tanto, todo una trampa de nuestra memoria volví, o mejor dicho, volvimos.

La chica del tren

La hostia fue grande porque cuando se disipó la neblina apareció un primer plano de la niña poseída lamiendo un helado. A su lado, Chucky, el Muñeco Diabólico era la Barbie Rapunzel.  El otro antropoide mutante, había aprovechado nuestro dejà vu para robarnos el móvil y borrarnos la tarjeta de memoria, bajo la delictiva pachorra, la criminal aquiescencia de su progenitor-célula madre. Es muy fácil incubarlos en vainas y luego pasar de ellos. A día de hoy todavía vamos a terapeuta para superarlo. Tras arrancarle nuestro teléfono de las manazas Ray advirtió:

R: Mon: la “chica del tren” está más que descartada como objetivo militar. Primero porque venimos en plan místico-modalidad ommmmmh-y segundo por su irreverente juventud. Por si todo esto fuera poco seguro que tiene noviete.

M: Por una vez estoy totalmente de acuerdo, Ray: ni remotamente se me pasó por la cabeza, pero admite que parece muy muy simpática. Tiene forma humana, que en los tiempos que corren ya es un lujo -indicó Mon mirando de reojo a los pequeños australopitecus malignos -y no revela en apariencia arrastrar taras o traumas irreversibles de la niñez. Así que tranquilo, que no montaré el numerito de la última vez para impresionar a una chica…

R:… Supongo que te refieres a lo de intentar romper con la cabeza 15 bloques de hielo apilados para terminar en el hospital. Sinceramente, es lo de más patético que he visto… Digno como mínimo de pringado de serie de TV.

M: Sí, me refiero a eso. En este caso vamos a disimular e intentar parecer normales.

Chandler, de la serie “Friends”, siempre bastante pringado con las chicas.

Miramos el reloj: eran las 9:03:07 de la mañana. Sin necesidad de tomar prisioneros a los jodidos niños, ni tener que secuestrar el vagón, ni nada, tren se puso en ese momento en marcha rumbo a lo desconocido. Resignados a perdernos por las españas…¡nos íbamos a divertir de lo lindo! Allá afuera, en el cercano futuro nos esperaban cosas fascinantes, personas deslumbrantes e incluso ¡cyborgs! Pero sobre todo, éramos conscientes que mil peligros nos aguardaban: ríete tú del invierno ruso, del Sitio de Leningrado e incluso de hacer cualquier papeleo en la administración. Entonces sucedió: experimentamos algo inaudito, una especie de salto mental hacia el futuro, un flashforward.

Tras recobrarnos…

R: Esto ha sucedido porque, el muy tonto, debe estar celoso de que su hermano simétrico, el flashback, haya irrumpido en nuestro cerebro como elefante en cacharrería.

M: Pos vale, si tú lo dices… ¿Has visto lo mismo que yo? Joder, parece muy peligroso. ¿Y si la cascamos en el intento?

R: Darwin aseguraba que morimos para que otros puedan evolucionar. Si no fuera así -y según el escritor P.J.O’Rourke- ahora seguiríamos siendo amebas y tendríamos que comer cosas rodeándolas con el culo.

M: Con lo bonito que es meterte un cocido de forma convencional.

R: Precioso.

Cyborg con el que nos toparíamos durante nuestra epopeya

Mirando por la ventanilla nos quedamos pensativos mientras dejábamos atrás la madrileña estación de Chamartín. Estábamos convencidos que las escenas que vimos sucederían en breve: durante el flashforward…

 

 …nos vimos atrapados en el famoso camarote de los Hermanos Marx, vimos mafiosos escapados de películas de Tarantino haciendo tetris con muertos, nos vimos investigando cual CSI una habitación de hostal mugriento, vimos un hotel 7 estrellas…

¡Buff! Lo que nos esperaba allá afuera…y sin anestesia.

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